La masacre ocurrida este lunes 30 de marzo en un establecimiento educativo de Santa Fe, Argentina, suma detalles cada vez más aterradores. Un estudiante que presenció el ataque rompió el silencio y describió una escena de horror planificada, donde un adolescente de 15 años camufló una escopeta en un estuche de guitarra para burlar la seguridad del plantel.
Buscaba a sus amigos para dispararles
Según el relato del testigo, el agresor salió del área de los baños y, tras gritar una macabra “sorpresa”, comenzó a disparar de forma indiscriminada en el patio. El sobreviviente asegura que, inicialmente, el atacante buscaba a su círculo cercano de amigos, pero al no encontrarlos en ese sector, abrió fuego contra quienes estaban a su alcance.
“Le pegó a un chico y le desarmó la cabeza, tenía 12 años”, narró conmovido el estudiante, quien detalló cómo los perdigones le pasaron cerca mientras intentaba correr por su vida.
El relato coincide con los informes preliminares que confirman la muerte de un menor de 13 años y varios heridos que fueron trasladados a centros asistenciales.
La perturbadora reacción del atacante
Uno de los puntos más inquietantes del testimonio es la actitud del agresor tras ser reducido. El testigo afirma que, mientras la policía lo trasladaba al patrullero, el adolescente de 15 años comenzó a reírse de forma desencajada.
Lejos de mostrar arrepentimiento, el joven habría gritado a las autoridades y presentes que “quería matar a toda la escuela”.
¿El agresor sufría bulling de sus compañeros?
Según un video difundido en redes sociales y el testimonio de una compañera de clases, el atacante presuntamente sufría bulling por parte de sus compañeros en el salón de clases.
En el video compartido se puede visualizar como el estudiante se encontraba sentado en su silla del aula y momentos después uno de sus compañeros le patea la mesa.
¿Qué se sabe del caso?
El incidente ocurrió en el patio central del establecimiento, justo cuando los alumnos iniciaban sus actividades diarias. Según los reportes preliminares, el agresor extrajo una escopeta desde el interior de un estuche y comenzó a disparar de manera indiscriminada contra los presentes.
Lamentablemente, uno de los proyectiles impactó mortalmente a un adolescente de 13 años, quien perdió la vida casi de forma instantánea. Otros ocho alumnos resultaron con heridas de diversa consideración durante el ataque.
La tragedia no fue mayor gracias a la valiente reacción de un asistente escolar. El trabajador, cuya identidad se mantiene bajo reserva, logró abalanzarse sobre el atacante, reducirlo y arrebatarle el arma de fuego antes de que continuara disparando. Su intervención permitió poner a salvo al resto de la comunidad estudiantil hasta la llegada de las fuerzas de seguridad.
