Catalina Giraldo, de 30 años, enfrenta una compleja condición de salud mental tras más de una década de tratamientos sin resultados.
Diagnosticada con depresión severa, trastorno límite de la personalidad y ansiedad, ha atravesado hospitalizaciones e intentos de suicidio.
Lo intentó todo: cerca de cuarenta esquemas farmacológicos distintos, años de psicoterapia, terapia electroconvulsiva, infusiones de ketamina, ninguna dio resultado.
Ante este escenario, solicitó acceder al suicidio médicamente asistido, una figura distinta a la eutanasia, en la que el propio paciente toma la decisión final con acompañamiento médico.
“Yo siento que es un infierno. A mí me cansa mucho tener que estar todo el tiempo lidiando con eso [...] Para mí ya es suficiente”, dice Catalina en el reportaje de Noticias Caracol donde es la primera persona en solicitar la asistencia médica al suicidio por causas exclusivamente relacionadas con trastornos mentales.
Negativas del sistema de salud
La solicitud fue rechazada por su EPS (entidad promotora de salud), que argumentó falta de regulación específica.
Aunque la Corte Constitucional de Colombia despenalizó esta práctica en ciertos casos, aún no existen normas claras para aplicarla.
Con el respaldo de su abogado, Lucas Correa Montoya, Giraldo inició acciones legales para exigir su derecho a una muerte digna.
