Un baile escolar terminó en polémica tras viralizarse un video donde estudiantes simulan ser sicarios. La escena generó indignación y reabre el debate sobre la violencia en espacios educativos..

Un acto escolar que cruzó la línea
En el video que rápidamente se volvió viral, se observa a varios alumnos del Colegio de Bachilleres del Estado de Michoacán (Cobaem), participar en una coreografía durante un evento escolar. Sin embargo, lo que generó rechazo fue la forma en la que se desarrolló la presentación.
[ Estudiante de 15 años que mató a dos maestras: esta es la pena que podría recibirOpens in new window ]

Video viral
Los estudiantes aparecen con rostros cubiertos, algunos utilizando prendas que simulan pasamontañas, mientras que otros portan objetos que aparentan ser armas de fuego, lo que refuerza la representación de un grupo armado.
La escenografía y los movimientos recrean lo que muchos usuarios identificaron como una escena vinculada al crimen organizado, específicamente a la figura de los sicarios. Este detalle encendió las alertas en redes sociales, donde miles de personas cuestionaron el mensaje detrás de la actividad.
La respuesta del colegio
Ante la polémica, la institución educativa se pronunció y aclaró que la actividad formaba parte de una presentación organizada por los estudiantes.
Según el colegio, no existió una intención de promover la violencia, sino que se trató de una puesta en escena que no fue interpretada de la manera esperada. Además, indicaron que se tomarán medidas para evitar que situaciones similares se repitan.

También señalaron que revisarán los protocolos internos relacionados con actividades escolares, con el objetivo de garantizar que los contenidos sean adecuados para la comunidad educativa.
Un contexto sensible que agrava la polémica
La controversia no ocurre en un vacío. En los últimos días, un hecho trágico ha marcado la conversación pública: el asesinato de dos maestras, un caso que ha generado conmoción y ha vuelto a poner en evidencia los niveles de violencia que enfrenta la sociedad.

Este contexto hace que la representación de escenas relacionadas con el crimen organizado en un entorno escolar resulte aún más delicada.
