Noelia Castillo Ramos, la joven española de 25 años que quedó parapléjica en 2022, falleció a las 14:00 (hora Ecuador) de este 26 de marzo de 2026 tras recibir la eutanasia en España. Se dio luego de un proceso judicial que se extendió por más de dos años y que generó un intenso debate social, legal y familiar.
La decisión se concreta luego de que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) rechazara suspender el procedimiento, eliminando el último obstáculo legal para su ejecución.
Antes del procedimiento, deja claro su deseo:“Yo quiero irme en paz y dejar de sufrir”.
Así fue el procedimiento
La eutanasia se realiza a las 18:00 horas de España (12:00 en Ecuador) bajo supervisión médica.
El proceso dura aproximadamente 15 minutos y consiste en la administración de tres fármacos por vía intravenosa: dos inducen una sedación profunda y el tercero provoca la parada respiratoria, garantizando que no exista sufrimiento.
Noelia decide pasar ese momento sola, acompañada únicamente por el médico. Invita a su familia a despedirse antes, pero no permite que estén presentes durante la aplicación.
La noche previa la pasa con su madre en el hospital. Asegura que no siente nervios, sino tranquilidad: se siente liberada, en paz.
Su último deseo
Antes de morir, define cómo quiere ser recordada:
“Quiero morirme guapa, me pondré el vestido más bonito que tenga y me maquillaré algo sencillo”.
Decide hacerlo en su habitación, su espacio seguro, su “zona de confort”.
También deja clara su postura frente al impacto mediático:“No quiero ser ejemplo de nadie, simplemente es mi vida y ya está”.
El caso que llegó hasta Europa
El proceso judicial se extiende por más de dos años. Su caso se convierte en el primero en España sobre muerte digna que llega a instancias europeas.
A pesar de la oposición de su padre y de acciones legales impulsadas por organizaciones como Abogados Cristianos, la justicia valida su decisión.
Los tribunales concluyen que cumple todos los requisitos y que mantiene intactas sus capacidades para decidir.
Cuál era su condición de salud
Noelia queda en estado de paraplejía tras lanzarse desde un quinto piso en 2022.
La justicia califica su situación como un sufrimiento “grave, crónico e imposibilitante”, lo que permite la aprobación de la eutanasia.
Sin embargo, el caso genera debate. Desde sectores legales aseguran que logra recuperar parcialmente la movilidad.
Los videos del padre que reabren el debate
En medio del caso, se difunden videos grabados por su padre, donde se observa su proceso de recuperación.
En ellos, se la ve caminando, subiendo escaleras y esforzándose físicamente, mientras su padre la anima:
“¡Acción! Mira usted qué máquina… ya mismo está corriendo”.
En otro momento:“Mírame… subes seguido… bajar cuesta más, ¿a que sí?”.
Su padre intenta mostrar con estos registros que su hija había logrado avances físicos y rechaza la eutanasia hasta el final.
“Me hago unas pateadas”: su propio testimonio
La propia Noelia reconoce sus avances:
“Cuando llevas todo el día andando cansada, estás machacada”.
Y añade:“Me hago unas pateadas que te cagas”.
A pesar de esa recuperación parcial, mantiene firme su decisión.
Una relación familiar marcada por el conflicto
La relación con su padre está rota desde hace años.
“Mi padre no me llama, no viene a verme”, afirma.
También cuestiona su postura:“¿Para qué me quiere viva, para tenerme en un hospital?”
Según su testimonio, él le dice:“Para mí estás muerta, no quiero saber nada más de ti”.
Incluso asegura que no asistirá ni a su eutanasia ni a su entierro.
También revela conflictos personales y económicos:“Me quería poner a mi nombre la casa que ha comprado para seguir cobrando la pensión”.
El momento más duro: la reacción de su padre
En una entrevista en ‘Y Ahora Sonsoles’, Noelia relata:
“Empezó a gritarme que no tenía corazón, que era muy fría… que no siento ni padezco… que las lágrimas eran mentira; me dolió muchísimo todo lo que me dijo”.
La postura de su madre
Su madre, Yolanda Ramos, mantiene una posición distinta. Aunque no está de acuerdo, decide acompañarla:
“No estoy conforme con la eutanasia, pero siempre voy a estar a su lado hasta el último momento”.
También expresa:“Tengo la biblia en la mano… he estado rezando todos los días”.
Una vida marcada por el dolor
Noelia describe una vida compleja:
“No me ha ido muy bien… he consumido estupefacientes, he dejado la medicación, he estado en psiquiátricos, no he tenido un hogar”.
Relata además episodios de maltrato psicológico y abuso sexual:
“Me tomé mis pastillas para dormir, se aprovechó de mí… al día siguiente me lo contó entre risas”.
También asegura haber sufrido intentos de abuso y una agresión por parte de tres hombres.
El punto de quiebre
El momento que cambia todo es cuando se lanza por una ventana. Su padre la ve caer sin poder hacer nada.
Desde entonces, su vida queda marcada por el dolor físico y emocional.
“No tengo metas ni proyectos”
Antes de morir, lo resume así:
“No tengo metas ni proyectos… no puedo más con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza”.
A pesar de tener una esperanza de vida de décadas, mantiene su decisión hasta el final.
Una decisión personal en un entorno controlado
Aunque la ley permite que el paciente esté acompañado, Noelia decide permanecer sola en la habitación, acompañada únicamente por el médico responsable del procedimiento.
Su decisión se mantiene firme durante todo el proceso, tras múltiples evaluaciones médicas que confirman que conserva plenamente sus capacidades para decidir.
Un proceso legal que se extiende por dos años
El caso inicia en 2023 y atraviesa distintas instancias judiciales, incluyendo el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Durante este tiempo, su padre intenta frenar el procedimiento mediante acciones legales, sin lograr modificar la decisión final.
Los tribunales concluyen que se cumplen todas las garantías legales y descartan la necesidad de someterla a tratamiento psiquiátrico.
Evaluaciones médicas avalan su decisión
Los informes médicos coinciden en que Noelia es plenamente consciente de su decisión.
Tras años de sufrimiento físico y emocional, su voluntad de acceder a la eutanasia se mantiene constante, lo que permite avanzar con el procedimiento conforme a la normativa vigente en España.
