Momentos de tensión se vivieron en las afueras del hospital donde Noelia Castillo Ramos recibe la eutanasia, luego de que una amiga intentara ingresar para verla por última vez. Sin embargo, el acceso fue restringido por seguridad.
El hecho ocurrió este jueves 26 de marzo de 2026 en Barcelona, en las horas previas al procedimiento médico que puso fin a la vida de la joven de 25 años.
Intentó verla antes del procedimiento
La amiga de Noelia llegó hasta el hospital con la intención de ingresar a su habitación.
Según relató, buscaba hablar con ella e intentar que reconsiderara su decisión en el último momento.
“Quería intentar que cambiara de opinión”, expresó entre lágrimas en declaraciones a medios internacionales.
Acceso restringido por el hospital
Pese a su insistencia, personal de seguridad y autoridades le impidieron el ingreso al centro médico.
El hospital mantuvo un control estricto en los accesos, permitiendo únicamente la presencia del equipo médico responsable durante el procedimiento.
Esto responde a los protocolos establecidos para este tipo de intervenciones, donde se respeta la voluntad del paciente y las condiciones previamente definidas.
Una despedida que no se concretó
Ante la imposibilidad de ingresar, la mujer permaneció en los exteriores del hospital.
Como último intento, dejó una carta dirigida a Noelia, con la esperanza de que pudiera recibir su mensaje antes del procedimiento.
En el documento, expresó su apoyo y deseo de acompañarla en ese momento.
Un caso que genera reacciones
El episodio se suma a la ola de reacciones que ha generado el caso de Noelia Castillo Ramos a nivel internacional.
Mientras algunos sectores respaldan su decisión como un derecho a morir dignamente, otros cuestionan el proceso y buscan alternativas para evitarlo.
La eutanasia de Noelia fue autorizada tras un proceso judicial que duró más de dos años y que incluyó instancias nacionales e internacionales.
Los tribunales determinaron que la joven tenía plena capacidad para decidir y que cumplía con los requisitos legales establecidos en España.
El procedimiento se lleva a cabo bajo supervisión médica y siguiendo un protocolo estricto diseñado para evitar el sufrimiento.
