En Cotacachi, provincia de Imbabura, un grupo de mujeres indígenas está liderando una iniciativa que combina conocimiento ancestral, salud y resistencia cultural: la creación de la primera escuela de partería ancestral en Ecuador.
El proyecto nace como una respuesta a la pérdida progresiva de saberes tradicionales relacionados con el embarazo, el parto y el cuidado de la vida. Las parteras, figuras históricas dentro de las comunidades, han sido durante generaciones las encargadas de acompañar a las mujeres en procesos que van más allá de lo médico, integrando prácticas culturales, espirituales y comunitarias.
Sin embargo, en los últimos años, estos conocimientos han enfrentado el riesgo de desaparecer debido a la falta de reconocimiento institucional, la migración y los cambios en los sistemas de salud. Frente a este escenario, mujeres de comunidades kichwas decidieron organizarse para recuperar, enseñar y transmitir estas prácticas a nuevas generaciones.
La escuela no solo busca formar nuevas parteras, sino también generar un espacio de aprendizaje intercultural. En ella se combinan conocimientos ancestrales con herramientas básicas de salud moderna, promoviendo un enfoque integral que respeta la cosmovisión indígena y, al mismo tiempo, fortalece la atención segura de madres y recién nacidos.
Uno de los ejes centrales del proyecto es devolver el valor social a la partería. En muchas comunidades rurales, el acceso a servicios médicos es limitado, por lo que las parteras siguen siendo un pilar fundamental en la atención primaria. Su rol, además, se extiende al acompañamiento emocional, el cuidado familiar y la orientación durante el embarazo.
Impulsoras del proyecto destacan que esta iniciativa también es una forma de reivindicar el conocimiento de las mujeres indígenas, históricamente invisibilizado. “No se trata solo de traer al mundo a un bebé, sino de cuidar la vida desde nuestras raíces”, han señalado lideresas comunitarias.
La escuela de partería ancestral también se posiciona como una alternativa frente a modelos de atención más estandarizados, que en ocasiones no consideran las particularidades culturales de las comunidades indígenas. En este sentido, el proyecto busca dialogar con el sistema de salud público para lograr un reconocimiento más amplio de estas prácticas.
Organizaciones sociales y especialistas en salud intercultural han destacado la importancia de este tipo de iniciativas para reducir brechas en el acceso a servicios médicos, especialmente en zonas rurales. Además, señalan que integrar la partería ancestral puede contribuir a mejorar la confianza de las comunidades en los procesos de atención.
En un país donde la diversidad cultural es parte de su identidad, la escuela de partería ancestral en Cotacachi representa un paso significativo hacia la preservación de saberes y la construcción de un sistema de salud más inclusivo.
