La Policía Nacional reveló nuevos indicios sobre el asesinato del padre Maximiliano Estupiñán, ocurrido Guayllabamba, norte de Quito.
Una de las principales hipótesis apunta a una posible venganza, según la Policía. Esta versión fue rechazada por sus familiares.
No fue un robo, según autoridades
El mayor Fabián Méndez, del Distrito Calderón, señaló en una entrevista a TC Televisión que el hecho no presenta características de robo, ya que en la vivienda no se evidenciaron signos de desorden ni objetos sustraídos.
Las declaraciones se dieron durante un operativo ejecutado en sectores cercanos, donde se busca ubicar a los presuntos responsables.
Sin embargo, la hermana de la víctima, María Helena Estupiñán indicó que sí hubo robo ya que faltan objetos como una laptop, un celular y dinero en efectivo.
Sospechosos cercanos a la víctima
Según las primeras investigaciones, los implicados serían personas del entorno del sacerdote.
El religioso residía en una quinta en Chaquibamba, un sector considerado tranquilo, al que tendrían acceso conocidos.
Violencia extrema en el ataque
El informe policial detalla que la víctima, de 64 años, presentaba múltiples heridas contusas en el rostro y cráneo, además de lesiones en las manos, lo que sugiere que intentó defenderse, según el parte al que tuvo acceso Metro Ecuador.
Las autoridades confirmaron que el ataque se perpetró con objetos contundentes y de madera, descartando el uso de armas de fuego.
Investigación sigue abierta
El cuerpo fue hallado el 23 de marzo tras una alerta al ECU 911. Además, se analiza como antecedente que el sacerdote habría sido víctima de robos en ocasiones anteriores.
La Policía mantiene varias líneas de investigación mientras continúa la búsqueda de los responsables de este crimen que ha generado conmoción en la capital.
