Así lo señaló el mayor Fabián Méndez, jefe del Grupo de Operaciones Motorizadas del Distrito Calderón, en una entrevista con TC Televisión. El oficial indicó que las unidades investigativas y de inteligencia han recopilado los primeros indicios y se encuentran tras la búsqueda de dos sujetos que habrían salido de la propiedad del padre Maximiliano Estupiñán tras el crimen.
Méndez explicó que el hecho ocurrió en una quinta privada donde residía el sacerdote. “Verificando y explotando las cámaras de seguridad se observa que son dos ciudadanos que salen del lugar”, afirmó.
Añadió que se analizan la ruta de escape para identificar plenamente a los sospechosos y dar seguimiento a su paradero. Según el oficial, una de las hipótesis es que el crimen estaría relacionado con una “venganza”, ya que la muerte se habría producido con un objeto contundente. Además, aseguró que no habría indicios de haya existido un robo.

Familia señala que sí hubo robo
Sin embargo, la versión del oficial se contrapone con lo señalado por la familia del sacerdote, que sostiene que sí existió un robo.
“Y para enfatizar: la culpa no fue del padre Max, el padre Max fue la víctima. La culpa fue de los asesinos”, expresó María Helena Estupiñán, hermana del religioso, al fijar la postura familiar tras el crimen ocurrido la noche del 22 de marzo de 2026.
El hecho se registró alrededor de las 22:00 en una quinta ubicada en la vía al Balcón, en el sector de Chaquibamba. El cuerpo fue hallado al día siguiente, en la parte externa de la vivienda, con graves heridas en el rostro y cráneo provocadas por un objeto contundente.

El hallazgo lo realizó un amigo del sacerdote, quien acudió al lugar y, al encontrarlo sin vida, alertó al ECU 911.
Aunque inicialmente se manejó la hipótesis de una venganza, la familia insiste en que del inmueble fueron sustraídos objetos personales, entre ellos una laptop, un teléfono celular y dinero en efectivo.
“Sí hubo robo. Se llevaron sus cosas y el dinero que él siempre tenía consigo”, aseguró su hermana, quien además no descarta que falten otros bienes.
La familiar también señaló que el ataque fue violento. “Fue todo a golpes, con algún objeto como un palo o un tronco”, indicó.

Pese a las versiones sobre posibles conflictos, descartó que el sacerdote haya tenido enemigos y recordó que era cercano a la comunidad.
El entorno del religioso mencionó además que habría sido víctima de robos anteriores, lo que refuerza la hipótesis de un hecho delictivo.
El caso es investigado como homicidio y se encuentra en etapa de indagación previa, mientras las autoridades continúan recabando elementos para esclarecer el móvil e identificar a los responsables.
