La familia del sacerdote Maximiliano Estupiñán se pronunció tras su violenta muerte en Guayllabamba, norte de Quito, rechazando que el crimen haya sido producto de una venganza, como dijo la Policía y señalando que sí se trató de un robo.
María Helena Estupiñán, hermana del religioso, en una entrevista con Metro Ecuador, fue enfática al defender su memoria.
Aseguró que el sacerdote fue una víctima y rechazó versiones que lo vinculen con conflictos personales. “Sí hubo robo. Se llevaron sus cosas y el dinero que él siempre tenía consigo”, afirmó.
El crimen ocurrió la noche del 22 de marzo en una quinta de Chaquibamba.

El cuerpo fue encontrado al día siguiente con graves heridas en el rostro y cráneo, causadas por objetos contundentes, según los primeros reportes oficiales.
“Fue todo a golpes, con algún objeto como un palo o un tronco”, explicó la hermana.
Familia sostiene que hubo robo
Aunque inicialmente, la Policía descartó el robo como móvil, la familia afirma que del lugar desaparecieron pertenencias como una laptop, un celular y dinero en efectivo.

Además, indicó que incluso podría faltar un televisor, aunque este dato aún no ha sido confirmado.
Además, señalaron que el sacerdote ya había sido víctima de robos anteriormente, lo que refuerza esta hipótesis.
Estupiñán descartó que su hermano haya tenido enemigos, destacando su cercanía con la comunidad y el aprecio de los fieles. “Todo puede ser menos maldad o venganza. Yo descarto eso completamente”, sostuvo.
Los familiares pidieron a la Policía Nacional que la investigación se base en hechos concretos y no en suposiciones.
El caso es tratado como homicidio y permanece en etapa de indagación previa. Unidades especializadas continúan recabando indicios para esclarecer el móvil del crimen e identificar a los responsables.
Mientras tanto, la familia enfrenta el impacto de una muerte violenta que ha dejado indignación y dolor. “A mi hermano le asesinaron”, concluyó su hermana.
