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Ecuador pierde sus glaciares a un ritmo acelerado

Fundación advierte impacto ambiental y riesgo para el agua en el país

Expertos advierten impactos en el agua y piden medidas urgentes frente al cambio climático
Fundaciones alertan: Ecuador pierde sus glaciares a ritmo acelerado (Cortesía)

La pérdida de glaciares en Ecuador se acelera y ya genera preocupación entre organizaciones ambientales y científicas. Fundaciones como Fundación Ecuatoriana de Glaciología y la Fundación Ambiente y Sociedad alertaron sobre el retroceso sostenido de estas masas de hielo en los Andes, un fenómeno que podría tener consecuencias directas en el acceso al agua en el país.

De acuerdo con especialistas, Ecuador ha perdido más del 50% de su cobertura glaciar en las últimas décadas, especialmente en montañas como el Chimborazo, Cotopaxi, Antisana y Cayambe. Este retroceso está directamente vinculado al aumento de la temperatura global y a cambios en los patrones climáticos.

“La desaparición de los glaciares no es un escenario futuro, es un proceso que ya está ocurriendo”, señaló un vocero de la Fundación Ecuatoriana de Glaciología. Según la organización, el fenómeno es especialmente crítico en países tropicales como Ecuador, donde los glaciares son más vulnerables a variaciones de temperatura.

Uno de los principales riesgos identificados es el impacto en los recursos hídricos. Los glaciares funcionan como reservas naturales que liberan agua de forma gradual, especialmente en épocas de sequía. Su reducción podría afectar el abastecimiento para consumo humano, agricultura y generación hidroeléctrica.


Desde la Fundación Ambiente y Sociedad se advierte que el país enfrenta un doble desafío: el cambio climático y la presión sobre los ecosistemas. “La pérdida de glaciares reduce la capacidad natural de regulación del agua y obliga a replantear la gestión de los recursos hídricos”, indicaron.

El fenómeno también tiene implicaciones sociales. Comunidades andinas que dependen de estas fuentes podrían enfrentar escasez en el mediano y largo plazo, mientras que actividades como el turismo de montaña ya comienzan a verse afectadas por la transformación del paisaje.

A nivel regional, Ecuador no es el único país afectado, pero su situación es particularmente sensible por la ubicación de sus glaciares en la línea ecuatorial. Expertos coinciden en que, de mantenerse la tendencia actual, algunos podrían desaparecer completamente en las próximas décadas.

Las organizaciones consultadas insisten en la necesidad de fortalecer políticas de adaptación climática, proteger ecosistemas estratégicos y promover el uso sostenible del agua. También destacan la importancia de generar conciencia sobre un fenómeno que, aunque ocurre en zonas de alta montaña, tiene efectos en todo el país.

El retroceso de los glaciares se consolida así como una de las señales más visibles del cambio climático en Ecuador, con impactos que van más allá del ámbito ambiental y que plantean desafíos urgentes para el futuro.

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