Un accidente ocurrido durante un trayecto en tren, cambió por completo la vida de Lauren Macpherson, de 29 años, tras la detección de un tumor cerebral incurable. Diagnóstico que llegó de forma inesperada tras años de síntomas que ella atribuía a TDAH.
El accidente que llevó al diagnóstico
Macpherson regresaba a su casa en Cardiff luego de asistir a un festival de música en Londres durante un fin de semana festivo. Durante el viaje, una maleta de aproximadamente 16 kilogramos cayó desde el portaequipaje y golpeó su cabeza, lo que le provocó dolor intenso e inflamación inmediata.
Debido al impacto, la joven fue retirada del tren en la ciudad de Swindon y trasladada a un hospital para descartar lesiones graves, como una conmoción cerebral o daños en la columna.

Durante los exámenes médicos, una tomografía computarizada reveló una “sombra” en su cerebro, lo que llevó a realizar estudios adicionales.
El diagnóstico: un tumor cerebral poco común
Dos días después del accidente, una resonancia magnética confirmó la presencia de un oligodendroglioma de grado dos, un tipo poco frecuente de tumor cerebral que se origina en las células gliales, encargadas de proteger y sostener a las neuronas.
Este tipo de tumor suele tener una expectativa media de supervivencia de entre 10 y 12 años, según datos citados por medios británicos.
Al recibir el diagnóstico, la joven expresó a los médicos su deseo de poder llegar a los 30 años. “Estaría agradecida con cualquier cosa, con tal de poder vivir mis treinta y tener tiempo para despedirme y vivir un poco”, relató.

Durante años creyó que tenía TDAH
Antes de conocer su diagnóstico, Macpherson había experimentado síntomas persistentes durante años, como: fatiga extrema, problemas de memoria y cambios emocionales.
Inicialmente, ella pensaba que estas señales estaban relacionadas con TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad) u otros factores de salud. Sin embargo, el accidente permitió descubrir que el origen de estos síntomas era mucho más complejo.
Cirugía cerebral y proceso de recuperación
Tras el diagnóstico, los médicos recomendaron una intervención quirúrgica para retirar el tumor.
En octubre de 2025, Macpherson se sometió a una craneotomía despierta de seis horas, un procedimiento en el que el paciente permanece consciente durante parte de la operación para que los especialistas puedan monitorear funciones neurológicas clave como el habla.
Durante la cirugía, los médicos lograron extirpar aproximadamente el 80 % del tumor. Después del procedimiento, la joven experimentó secuelas temporales importantes.

En un blog publicado para la organización Brain Tumour Research, explicó que perdió gran parte de sus capacidades cognitivas.
“No podía hablar y ni siquiera sabía cómo desbloquear mi teléfono”, relató.
Con el paso del tiempo, algunas funciones han comenzado a recuperarse, aunque continúa en proceso de rehabilitación.
Esperanza en nuevos tratamientos
A pesar de que la enfermedad es considerada incurable, Macpherson mantiene esperanza en los avances médicos.
Actualmente, ha sido aprobada para recibir un medicamento desarrollado recientemente que ha mostrado resultados prometedores para ralentizar la progresión del tumor.
