La investigación por la desaparición y muerte de Galo Pérez, de 77 años, avanza con varios indicios presentados por la Fiscalía. Videos, rastreos telefónicos y testimonios forman parte de las piezas clave que vinculan a la empleada doméstica de la víctima y a su esposo con el caso.
La investigación por la desaparición y posterior muerte de Galo Javier Pérez Baca, de 77 años, avanza en Quito con varios indicios presentados por la Fiscalía durante la audiencia de formulación de cargos.
Las autoridades procesaron a Jacqueline Estefanía F. M. y Martín Fernando C. P., quienes enfrentan cargos por el presunto delito de desaparición involuntaria con resultado de muerte.
Durante la audiencia se detallaron varios elementos que, según la Fiscalía, permiten vincular a los sospechosos con el caso.
La última conversación antes de desaparecer
Uno de los primeros indicios surgió del testimonio del hijo de la víctima.
El denunciante relató que la noche previa a la desaparición escuchó a su padre conversar por teléfono con una mujer. Según su versión, la voz le resultó similar a la de Jacqueline F., quien realizaba trabajos de limpieza en el domicilio familiar.
Durante la conversación se habría mencionado un encuentro en Calacalí, sector al que posteriormente se dirigió el adulto mayor.
Horas después, la familia perdió contacto con él.

Cámaras captaron el recorrido del vehículo
La revisión de cámaras de seguridad permitió reconstruir parte del recorrido del vehículo de la víctima.
Las grabaciones muestran el automóvil circulando por la vía Quito–La Independencia la mañana del 6 de marzo.
En varios registros se observa que dentro del vehículo aparentemente viajaban dos personas, además del conductor.
Las cámaras permitieron ubicar el automotor avanzando hacia el sector de Nanegalito y Calacalí.
Una mujer con chompa verde
Uno de los detalles que llamó la atención de los investigadores fue la presencia de una mujer en el asiento del copiloto.
En las imágenes se observa a una persona que vestía una chompa verde con capucha y una mascarilla blanca.
Posteriormente, otra cámara ubicada en una tienda del sector de Calacalí captó el momento en que esta persona descendió del vehículo e ingresó al local.

El testimonio de un taxista
Otro indicio relevante fue el testimonio de un taxista que trabajaba en el sector.
El conductor declaró que la mañana del 6 de marzo transportó a una pareja joven desde una parada de buses hacia el peaje de Calacalí.
Posteriormente le pidieron continuar hasta la entrada hacia Nono, donde ambos descendieron.
El taxista recordó que la mujer vestía una chompa verde con capucha, coincidiendo con la descripción observada en las cámaras de seguridad.
El análisis de los teléfonos
La Fiscalía también presentó un informe de análisis telefónico.
Según este reporte, los teléfonos vinculados a los sospechosos y al de la víctima registraron interacción y coincidencia de ubicación en el sector de Calacalí durante la mañana del 6 de marzo.
Para los investigadores, estos registros refuerzan la hipótesis de que los procesados habrían estado en el mismo sector que el adulto mayor el día de su desaparición.
El hallazgo del cuerpo
Días después de la desaparición, las autoridades localizaron el cuerpo de Galo Pérez.
El informe de autopsia determinó que la víctima presentaba 29 heridas cortopunzantes en diferentes partes del cuerpo.
La causa de muerte fue una hemorragia interna severa provocada por lesiones penetrantes, lo que confirmó que se trató de una muerte violenta.
Estos elementos forman parte del expediente que actualmente investiga la Fiscalía, mientras se desarrolla la etapa de instrucción fiscal.
