Una caída provocada por el alcohol terminó revelando una enfermedad devastadora. Alice Chawner, una estudiante universitaria en Inglaterra, descubrió que tenía un tumor cerebral incurable después de caerse por unas escaleras de cemento cuando tenía 21 años.
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Según relató el medio británico The Sun, la joven había salido de fiesta cuando se resbaló y cayó por 15 escalones de concreto frente a su residencia, golpeándose la cabeza. En ese momento pensó que solo se trataba de una conmoción cerebral.
Sin embargo, ese accidente terminaría cambiando su vida para siempre.
La caída que reveló un tumor cerebral oculto
Tras la caída, Alice decidió no ir al hospital de inmediato. Pero al día siguiente, un estudiante de medicina la convenció de que debía hacerse revisar.
Cuando finalmente acudió a un centro médico, los especialistas le realizaron una resonancia magnética que reveló algo inesperado: tenía un glioma de bajo grado, un tipo de tumor cerebral de crecimiento lento.
Los médicos le explicaron que el tumor probablemente había estado creciendo en su cerebro durante cinco u ocho años sin presentar síntomas.
“Es una locura saber que probablemente tuve el tumor durante cinco años y no tuve ningún síntoma”, recordó la joven.
Vivió varios años con el tumor
Actualmente de 25 años y residente en Notting Hill, Londres, Alice se sometió a cinco cirugías entre 2021 y 2024 para intentar frenar el avance del tumor.
A pesar del diagnóstico, logró continuar con su vida con relativa normalidad e incluso terminó su licenciatura en religión y teología en la Universidad de Manchester.
Durante ese tiempo solo experimentó algunas convulsiones ocasionales, pero no otros síntomas graves.
El diagnóstico que cambió todo
La situación cambió drásticamente en junio de 2025, cuando nuevos exámenes mostraron que su glioma había progresado a grado cuatro, la forma más agresiva y peligrosa de tumor cerebral.
Este tipo de tumor crece rápidamente y suele ser muy difícil de tratar.
Alice recibió 33 sesiones de radioterapia y dos rondas de quimioterapia, pero los tratamientos no lograron detener la enfermedad.
Posteriormente, los médicos detectaron un nuevo tumor en otra zona del cerebro.
“Me dijeron que la quimioterapia no estaba funcionando y que ahora tengo un nuevo tumor en otra parte del cerebro”, contó.
Ante esta situación, los especialistas le informaron que lo que antes eran años de vida ahora podrían ser solo meses.
Busca tratamientos en el extranjero
Sin opciones de tratamiento disponibles en el Reino Unido, Alice y su familia están intentando acceder a terapias experimentales en el extranjero, como vacunas de inmunoterapia que se desarrollan en Alemania.
Para ello creó una página en GoFundMe, donde ya ha logrado recaudar más de 80.000 libras esterlinas con el objetivo de mejorar su calidad de vida.
No obstante, existe preocupación de que el tiempo necesario para desarrollar estas terapias —entre cuatro y seis meses— sea demasiado largo.
“Estoy agradecida de esa caída”
A pesar de la gravedad del diagnóstico, Alice asegura que, de alguna forma, está agradecida por el accidente que cambió su vida.
“Es una feliz casualidad que una caída estando borracha pudiera haberme prolongado la vida. Estoy agradecida de que haya sucedido”, expresó.
Según explicó, si el tumor no hubiera sido descubierto en ese momento, probablemente habría continuado creciendo sin ser detectado durante más tiempo.
Un llamado a realizar más controles cerebrales
Tras su experiencia, Alice también pidió que se promueva la realización de más escáneres cerebrales, ya que muchas personas descubren estos tumores cuando ya se encuentran en etapas avanzadas.
“Hay muchas personas a las que les detectan un tumor cerebral cuando ya es de grado cuatro y es demasiado tarde”, afirmó.
Mientras tanto, la joven continúa buscando alternativas médicas que puedan darle más tiempo o mejorar su calidad de vida.
