Un caso ha generado conmoción en Estados Unidos tras la detención de James Earl Johnson, un hombre acusado de mantener a su esposa encerrada durante aproximadamente cinco años dentro de su vivienda.
Alimentación mínima y sin atención médica
De acuerdo con los registros policiales la mujer, de 46 años, habría sido confinada en una habitación donde permaneció recluida y habría recibido apenas un huevo al día como alimento.
Además, las autoridades indicaron que no contaba con atención médica adecuada, situación que, junto con el aislamiento prolongado, puso en grave riesgo su salud física y mental.
El momento en que logró pedir ayuda
El caso comenzó a revelarse el pasado 6 de marzo, cuando la víctima encontró un teléfono móvil que presuntamente su esposo había dejado olvidado sobre una mesa de noche. Con ese dispositivo, la mujer logró realizar una llamada al número de emergencias 911 para pedir ayuda.
Sin embargo, el llamado fue interrumpido cuando Johnson, según las autoridades, la agredió y colgó la comunicación. A pesar de ello, la alerta permitió que agentes policiales acudieran al domicilio y procedieran con la detención del sospechoso.
Los cargos contra el acusado
Tras el arresto, a Johnson se le imputaron los delitos de abandono y de causar daño a una persona con discapacidad
Las autoridades sostienen que el acusado habría expuesto a la víctima a graves riesgos físicos y psicológicos durante años.
Aunque fue liberado tras pagar una fianza de 100.000 dólares, enfrenta una posible condena de hasta 20 años de prisión, además de multas que podrían alcanzar los 10.000 dólares.
Johnson, quien trabaja como maestro electricista, deberá comparecer nuevamente ante la justicia en una audiencia programada para el 18 de marzo.
Un intento previo de pedir ayuda
Documentos judiciales revelan que no sería la primera vez que la policía acudía a la vivienda.
El 16 de noviembre de 2025, agentes respondieron a una llamada de emergencia desde la misma residencia. No obstante, en esa ocasión no se presentó ninguna denuncia formal.
Según los registros, la mujer aseguró que todo estaba bien. Las autoridades sospechan que esta respuesta pudo haber sido consecuencia de presiones del acusado, quien habría ordenado a ella y a sus hijos guardar silencio ante los policías.
