La paciencia en Durán se agota más rápido que el agua en sus tuberías. Tras semanas de silencio y una creciente indignación ciudadana por el desabastecimiento crónico, el alcalde Luis Chonillo reapareció en redes sociales para intentar dar una respuesta técnica a un problema que parece no tener fin.
La tubería “que habla”: La explicación oficial
A través de un video que ha generado todo tipo de reacciones, el burgomaestre utilizó una animación didáctica donde una tubería explica su propio deterioro. Según Chonillo, el corazón del problema radica en una infraestructura mal planificada desde su origen.
El acueducto principal, de unos 800 milímetros de diámetro, fue instalado hace menos de una década, pero ya presenta fallas críticas. La razón: fue colocado en un terreno con altos niveles de humedad y salinidad junto a un canal, sin la protección necesaria.
“El hierro dúctil del acueducto ha sido afectado progresivamente por la corrosión al no contar con una capa especial de aislamiento”, detalla la explicación municipal, señalando que el suelo de Durán “devoró” el material que debía durar décadas.
Entre la corrosión y el reclamo ciudadano
Para la administración actual, las filtraciones constantes son el resultado de decisiones técnicas negligentes del pasado. Sin embargo, para los habitantes del cantón Ferroviario, las justificaciones técnicas no llenan los baldes.
En sectores donde los cortes son totales o prolongados, los ciudadanos denuncian que la falta de agua ha pasado de ser un inconveniente a una crisis humanitaria y económica, obligando a las familias a depender de tanqueros con costos elevados. La ausencia pública del alcalde en los puntos críticos también ha sido un blanco de críticas que el reciente video busca mitigar.
¿Hay solución a la vista?
Aunque el video identifica al “enemigo” (el salitre y la falta de aislamiento), los duraneños exigen más que animaciones: piden cronogramas de reparación y soluciones definitivas. Mientras el Municipio intenta “limpiar” su imagen explicando las fallas del subsuelo, en las calles el clamor es uno solo: que el agua llegue por fin a los grifos de manera regular.
