Una denuncia por desaparición terminó revelando uno de los crímenes más estremecedores investigados en la provincia de Imbabura.
La exfiscal Yolanda Muñoz conversó la tarde de este miércoles 11 de marzo de 2026 con Metro Ecuador, luego de develar detalles judiciales y extrajudiciales a un medio de comunicación radial sobre una investigación que marcó su carrera dentro de la Fiscalía.
De acuerdo con su relato, el caso se remonta a 2012, cuando una mujer fue reportada como desaparecida en la ciudad de Ibarra. Durante los primeros días de búsqueda, la madre de la víctima acudía constantemente a la Fiscalía para conocer si existía alguna pista sobre su hija. En varias ocasiones lo hacía acompañada de sus nietos.
Los huesos y la carta que intentaron desviar la investigación
La investigación dio un giro inesperado cuando la madre de la mujer desaparecida informó que frente a su vivienda habían aparecido restos óseos completamente blancos junto a una carta.
El mensaje aseguraba que narcotraficantes habían asesinado a la mujer como represalia por una supuesta traición.
Ante esta situación, la Fiscalía ordenó realizar pruebas de ADN para confirmar si los restos correspondían a la persona reportada como desaparecida.

El resultado confirmó el peor escenario: los huesos pertenecían a la mujer.
En un inicio, las sospechas se dirigieron hacia un hombre que residía en Guayaquil y que habría mantenido una relación sentimental con la víctima. Durante las indagaciones también se conoció que la mujer atravesaba problemas en su matrimonio y que buscaba distanciarse de su esposo debido a constantes maltratos.
Sin embargo, algunos elementos del caso no terminaban de encajar.
La carta que delató al responsable
Uno de los puntos clave de la investigación fue la carta que apareció junto a los restos.
La entonces fiscal ordenó realizar una pericia grafotécnica para determinar quién había escrito el mensaje. Para el análisis se solicitaron muestras de escritura al esposo de la víctima.
El resultado fue concluyente: la letra coincidía.
La supuesta advertencia firmada por narcotraficantes había sido elaborada con la intención de desviar la investigación.

Celos y temor a perder una propiedad
Con el avance del proceso se determinó que el crimen había sido cometido por el propio esposo de la mujer.
Según las investigaciones, el hombre actuó tras enterarse de que su pareja mantenía una relación con otra persona. No obstante, ese no habría sido el único motivo.
También existía un conflicto relacionado con la vivienda que compartían. En caso de una separación, el inmueble debía dividirse conforme a la ley.
El temor a perder parte de esa propiedad habría sido otro factor que motivó el crimen.

Un testimonio clave
Durante el proceso, uno de los hijos de la pareja relató un hecho que impactó a los investigadores.
El menor aseguró que había visto a su madre dentro de la cajuela del vehículo de su padre, un testimonio que ayudó a reconstruir parte de lo ocurrido.
Un dato conocido fuera del proceso judicial
Durante las indagaciones también surgieron versiones sobre lo que habría ocurrido con el cuerpo de la víctima.
Muñoz explicó a Metro Ecuador que se conoció de manera extrajudicial que el cadáver habría sido quemado en un horno utilizado para asar cerdos.
Según esas versiones, el sospechoso habría intentado destruir evidencias del crimen utilizando ese horno.
La exfiscal aclaró que este detalle no formó parte de la sentencia judicial, aunque apareció en el contexto de las investigaciones.

La condena
Tras reunir testimonios, pericias y otros elementos de prueba, la Fiscalía logró demostrar la responsabilidad del esposo en el asesinato.
La justicia lo condenó a 16 años de prisión.
Para Muñoz, este caso deja una reflexión sobre los conflictos familiares que pueden terminar en tragedia. Según explica, muchas disputas violentas dentro de los hogares surgen por problemas relacionados con bienes o patrimonio.
A su criterio, ninguna propiedad o dinero justifica la destrucción de una familia.
