Una mujer de 39 años denunció que sus síntomas de cáncer fueron ignorados durante meses por médicos que aseguraban que era “demasiado joven” para padecer la enfermedad, pese a que sufría fuertes hemorragias que empapaban su ropa y el sofá de su casa.
La paciente, identificada como Gemma, residente en Derby (Reino Unido), finalmente fue diagnosticada con cáncer de cuello uterino, luego de insistir en recibir una revisión médica más profunda.
Sangrado severo y visitas constantes al médico
Según relató la mujer, los síntomas comenzaron en septiembre del año pasado, cuando empezó a experimentar sangrados intensos e irregulares.
Gemma acudió en varias ocasiones a su médico de cabecera, pero asegura que sus molestias fueron atribuidas repetidamente a estrés, hormonas o posibles cambios relacionados con la perimenopausia.
“Fui al médico y me dijeron que estaba en forma y bien, y que era demasiado joven para tener cáncer”, contó.
El sangrado, según explicó, era impredecible y muy abundante, hasta el punto de impedirle salir de casa.
“Era rojo brillante, como si alguien me hubiera cortado internamente”, relató.
El diagnóstico llegó meses después
Frustrada por la falta de respuestas, la mujer decidió acudir directamente al Royal Derby Hospital, donde esperó varias horas hasta ser atendida por un especialista.
Durante la revisión, el médico detectó una masa en el cuello uterino, lo que llevó a ordenar de inmediato una biopsia y una resonancia magnética.
Pocos días después recibió el diagnóstico: cáncer de cuello uterino en etapa 1 B3.
El tumor, según los médicos, medía aproximadamente cinco centímetros, equivalente al tamaño de una mandarina.
El tumor no puede ser operado
Debido a la ubicación del tumor, cerca de la vejiga y el intestino, los médicos determinaron que no es posible realizar una cirugía.
Por esta razón, Gemma deberá someterse a tratamiento con quimioterapia y radioterapia para intentar reducir el tamaño del tumor.
El tratamiento también ha provocado que sus ovarios dejen de funcionar, lo que le ha generado una menopausia médica y la pérdida de su fertilidad.
Impacto en su vida diaria
La mujer, que trabajaba en marketing y ventas, tuvo que abandonar su empleo debido a su estado de salud.
Actualmente permanece confinada en casa y necesita ayuda para realizar tareas cotidianas, como cocinar o limpiar.
Durante su tratamiento también ha sufrido hemorragias severas que requirieron transfusiones de sangre.
Un mensaje para otras mujeres
Gemma afirma que decidió contar su historia para alertar a otras mujeres sobre la importancia de no ignorar los síntomas, incluso si los exámenes rutinarios salen normales.
Según explicó, durante años se realizó pruebas de Papanicolaou, que detectan la presencia del virus del papiloma humano (VPH), pero estas no detectaron su cáncer.
“Una citología normal no significa que no tengas cáncer”, señaló.
La mujer espera que su experiencia sirva para generar mayor conciencia sobre el cáncer de cuello uterino y la necesidad de tomar en serio los síntomas tempranos.
