¿Enamorarse puede hacer que subas de peso? Lo que durante años fue un comentario popular ahora tiene respaldo científico. Distintas investigaciones sugieren que la vida en pareja, especialmente el matrimonio, puede influir en el peso corporal.
Pero ¿el amor realmente engorda o hay otros factores detrás?
Un estudio reciente realizado en China por la empresa China Family Panel Studies (CFPS), con datos analizados por la Universidad de Pekín, examinó a 44.095 personas entre 2024 y 2025.
Los resultados revelaron que contraer matrimonio incrementa el riesgo de sobrepeso en un 6,5 % y el de obesidad en un 2,8 %.
El hallazgo más relevante es que el aumento de peso no estaría asociado a una mayor ingesta calórica, sino principalmente a la reducción del tiempo dedicado al ejercicio y la actividad física.
“El matrimonio es un factor socioeconómico que altera los hábitos de vida. Reduce la práctica de actividad física sin afectar otros comportamientos como el consumo de alcohol”, señala el informe.
El impacto es más fuerte en adultos jóvenes de entre 20 y 30 años, quienes tienden a modificar con mayor rapidez sus rutinas al iniciar la vida en pareja. En este grupo se observa una pérdida de constancia en el ejercicio y un aumento del sedentarismo.
En personas de 40 a 50 años, en cambio, el efecto es menor o incluso no significativo.
“Las personas mayores ya tienen horarios y costumbres definidos, lo que amortigua el impacto del matrimonio en su salud física”, explicaron los investigadores.
El estudio también detectó diferencias entre géneros. Los hombres casados reducen su nivel de actividad física en casi un 60 %, mientras que las mujeres lo hacen en un 47 %. Además, tras el matrimonio, muchas mujeres dedican más tiempo a tareas domésticas, lo que limita su participación en actividades físicas planificadas.
“Casarse parece generar un reajuste de prioridades. El ejercicio se relega frente a las responsabilidades domésticas o familiares”, apunta el informe.
¿El amor se demuestra con comida? La mirada de una experta
Más allá de los datos científicos, la nutricionista Alejandra Avellán explicó a METRO ECUADOR que el aumento de peso en pareja puede tener un componente emocional.
“El tipo de amor que das muchas veces se expresa con comida. Te quiero, te preparo algo; te veo triste, te doy una golosina; sé que te gusta la comida de tu mamá, te la preparo. Son gestos de amor”, señaló.
Según la especialista, muchos momentos importantes en pareja están asociados a celebraciones gastronómicas.

“Vamos a comer, es tu cumpleaños, te invito al restaurante que te gusta, te preparo la torta que prefieres. Por ese lado podría estar relacionado el aumento de peso”, explicó.
Sin embargo, Avellán advierte que no todo se reduce al romanticismo.
“Puede estar relacionado con no tener tiempo para cuidarte, con mucho estrés, trabajo y presión económica. Necesitas generar más dinero, más empleo, y eso genera estrés, y obviamente puedes aumentar de peso”.
La llegada de hijos también influye en los hábitos diarios.
“Si tienes hijos, el tiempo no te da, duermes mal, comes mal. Si tienes poco tiempo, consumes comida chatarra y aumentas de peso”.
Incluso los conflictos en la relación pueden afectar la salud.
“No tener buena relación puede generar depresión o ansiedad”.
No obstante, la nutricionista es clara en que el amor no necesariamente conduce al aumento de peso.
“No todo es negativo ni necesariamente engordas. Puedes tener una pareja deportista y tú también, y van de la mano. No hay necesidad de aumento de peso. Incluso uno puede contagiar al otro el hábito del deporte y mejorar la salud y la condición física”.
Amor, hábitos y equilibrio
La investigación de la China Family Panel Studies subraya que el matrimonio es un determinante social que puede impactar la salud física debido a los cambios en rutinas, prioridades y estilo de vida.
El aumento de peso en pareja no responde a un único factor. La reducción de la actividad física, el estrés, la falta de tiempo, las nuevas responsabilidades y la forma en que se expresan los afectos pueden influir en la balanza.
El amor, por sí solo, no engorda. Lo que realmente pesa son los hábitos.
