El eclipse lunar total del 3 de marzo dejó imágenes impactantes de la llamada “Luna de sangre”, visible durante aproximadamente una hora en regiones del este de Asia, el Pacífico y América. El fenómeno astronómico fue confirmado y explicado por la NASA, que detalló las zonas donde pudo observarse de forma total y parcial.
El eclipse lunar total registrado este martes 3 de marzo fue uno de los eventos astronómicos más esperados del año. Durante cerca de una hora, la Luna adquirió un tono rojizo característico, fenómeno conocido popularmente como “Luna de sangre”.

De acuerdo con la NASA, un eclipse lunar ocurre cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural. Cuando el eclipse es total, la Luna no desaparece por completo, sino que se tiñe de rojo debido a que parte de la luz solar es filtrada y desviada por la atmósfera terrestre.
¿Dónde se vio el eclipse lunar total del 3 de marzo?
Según información oficial publicada por la NASA, el eclipse fue visible en su fase total desde el este de Asia, Australia, el océano Pacífico y gran parte de América Central y América del Norte.

En Tokio, alrededor de las 20:00 (hora local), la observación fue limitada por la nubosidad persistente durante el día. En varios puntos de América —donde el fenómeno coincidió con la madrugada del martes— el cielo despejado permitió captar imágenes claras del momento en que la Luna adoptó su color rojizo.
En el oeste de Sudamérica el evento pudo observarse en algunas zonas, aunque en la mayor parte del continente sudamericano y Asia central solo fue visible como eclipse parcial. África y Europa no pudieron presenciar este fenómeno, según el mapa de visibilidad difundido por la agencia espacial estadounidense.
¿Por qué la Luna se vuelve roja durante un eclipse total?
El tono rojizo se produce por un efecto óptico conocido como dispersión de Rayleigh. Cuando la luz del Sol atraviesa la atmósfera terrestre, las longitudes de onda más cortas (azules) se dispersan, mientras que las más largas (rojas) logran alcanzar la superficie lunar.

Este mismo principio explica por qué los amaneceres y atardeceres tienen tonalidades rojizas. En el caso del eclipse total, la Tierra bloquea la luz directa del Sol, pero su atmósfera permite que una fracción de esa luz rojiza ilumine la Luna.
El eclipse del 3 de marzo se suma a los eventos astronómicos destacados del calendario 2026, generando interés global tanto en aficionados como en expertos.
