Cuando Estados Unidos anunció operaciones militares contra objetivos estratégicos en Irán, uno de los nombres que apareció en las evaluaciones fue el del comandante de la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, eliminar a sus líderes no implica necesariamente la caída inmediata del régimen. La razón está en cómo funciona esta poderosa institución.
¿Qué es la Guardia Revolucionaria?
La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés) nació en 1979, semanas después de la revolución que derrocó al Shah. Su misión no fue proteger al Estado iraní en general, sino defender la revolución islámica.
Esa diferencia es clave.
A diferencia del ejército regular, que responde al gobierno, la IRGC responde directamente al líder supremo de Irán, según la Constitución. Esto le otorga una legitimidad institucional propia y una estructura independiente.
¿Qué tan grande es?
La IRGC cuenta con:
- Fuerzas terrestres, navales y aéreas propias
- Su propio servicio de inteligencia
- Una milicia interna llamada Basij
- Un brazo exterior conocido como Fuerza Quds
Se estima que tiene entre 150.000 y 190.000 efectivos. La Fuerza Quds, encargada de operaciones en el exterior, suma entre 5.000 y 15.000 hombres.
No solo es militar: también es económica
Tras la guerra con Irak en los años 80, la Guardia amplió su influencia hacia la economía. Hoy controla sectores estratégicos a través de conglomerados empresariales como Khatam al-Anbiya.
Participa en:
- Proyectos de infraestructura
- Energía
- Telecomunicaciones
- Transporte
- Gestión portuaria
Analistas señalan que incluso una parte significativa de las importaciones informales del país pasa por redes vinculadas a la organización.
Esta autonomía económica le permite financiarse a sí misma, lo que fortalece su capacidad de supervivencia institucional.
Su influencia fuera de Irán
La Fuerza Quds es el brazo exterior más conocido. Ha tenido influencia en:
- Líbano, apoyando a Hezbollah
- Irak, tras la invasión estadounidense de 2003
- Siria y Yemen
- Operaciones indirectas en otros países
Esto convierte a la IRGC en un actor regional, no solo nacional.
¿Puede caer si eliminan a sus líderes?
Expertos internacionales coinciden en que la Guardia Revolucionaria no depende de una sola figura. No es una estructura vertical simple, sino una red con múltiples centros de poder: militar, económico, inteligencia y milicia interna.
Incluso si el líder supremo o el comandante fueran eliminados, el sistema tiene mecanismos de sucesión previstos.
Un aparato que ha sobrevivido 45 años
La IRGC ha resistido:
- La guerra con Irak
- Sanciones internacionales
- El asesinato de su comandante Qassem Soleimani en 2020
- Protestas masivas internas
Su fortaleza radica en su estructura institucional y económica.
Por eso, cualquier golpe contra su cúpula no implica automáticamente el colapso del régimen. El escenario dependerá no solo de decisiones militares, sino también de la reacción interna en Irán.
