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Era profesor, formó una familia y durante años ocultó que había asesinado a 53 personas

Andréi Chikatilo mantuvo en vilo a las autoridades durante más de una década.

Era profesor, formó una familia y durante años ocultó que había asesinado a 53 personas
Era profesor, formó una familia y durante años ocultó que había asesinado a 53 personas.

El caso de Andréi Chikatilo, conocido como el “Carnicero de Rostov”, es uno de los capítulos más oscuros de la historia criminal del siglo XX. El exprofesor soviético confesó el asesinato de más de 50 personas entre 1978 y 1990, en una cadena de crímenes que se extendió por distintas regiones de la entonces Unión Soviética.

Chikatilo nació en 1936 en Ucrania, en un contexto marcado por la hambruna y los estragos de la Segunda Guerra Mundial. Diversos biógrafos han señalado que los relatos de privaciones extremas y violencia en su infancia influyeron en su desarrollo psicológico, caracterizado por aislamiento y resentimiento social.

En su vida adulta logró integrarse aparentemente a la sociedad soviética: se casó, tuvo dos hijos y trabajó como profesor de literatura. Sin embargo, su carrera docente terminó tras denuncias de conducta inapropiada con estudiantes, lo que lo llevó a emplearse en una empresa de suministros que le exigía constantes desplazamientos en tren.

Un patrón de ataque repetido durante 12 años

Aprovechando sus viajes, Chikatilo localizaba a sus víctimas —en su mayoría niños y mujeres jóvenes— en estaciones ferroviarias y paradas de transporte público. Su apariencia discreta y su edad le permitían acercarse sin levantar sospechas.


Los crímenes, caracterizados por extrema violencia y mutilaciones, se prolongaron durante más de una década. El contexto político de la Unión Soviética dificultó inicialmente la investigación. Las autoridades evitaban reconocer públicamente la existencia de un asesino serial, fenómeno que consideraban propio de sociedades occidentales.

Esa resistencia institucional retrasó la coordinación investigativa y permitió que el homicida continuara actuando durante años.

En 1984 estuvo cerca de ser detenido tras ser interceptado en posesión de objetos sospechosos. No obstante, fue liberado por falta de pruebas concluyentes.

Captura y confesión

La detención definitiva ocurrió en 1990, tras un operativo de vigilancia en zonas ferroviarias. Durante el proceso, el psiquiatra Alexander Bukhanovsky desempeñó un papel clave al elaborar un perfil psicológico detallado que describía con precisión la conducta del agresor.

Confrontado con ese análisis, Chikatilo confesó haber cometido más de 50 asesinatos.

El juicio se convirtió en uno de los procesos penales más mediáticos de la Rusia post-soviética. Debido a la indignación pública, el acusado fue mantenido dentro de una jaula metálica durante las audiencias.

En 1994 fue condenado a muerte y ejecutado mediante un disparo, cerrando así uno de los casos más impactantes en la historia criminal rusa.

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