Ocurrió en Argentina. Lo que comenzó como el cumplimiento de un sueño terminó en tragedia. Jonás Emanuel Verdún Lizarraga, de 16 años, había viajado desde Moreno hasta Reta, en el partido bonaerense de Tres Arroyos, para conocer el mar por primera vez. Días después, su cuerpo fue hallado sin vida tras ingresar solo al agua en una zona sin servicio de guardavidas.
El adolescente había llegado el 15 de febrero junto a sus tíos abuelos. Para él, todo era nuevo: el sonido constante de las olas, el viento sobre los médanos y la inmensidad del horizonte.
El jueves por la tarde, antes de salir, pronunció una frase que hoy duele: “Me voy a despedir del mar y vuelvo”. No regresó.

Entró solo al mar y no había guardavidas
Según reconstruyeron medios locales y autoridades, Jonás caminó por la calle 36 hasta la playa. Dejó su ropa prolijamente doblada entre tamariscos, sobre un médano: remera negra, bermuda azul, buzo de algodón y ojotas.
El mar no estaba calmo. La noche anterior una tormenta había agitado el agua y las olas alcanzaban hasta un metro y medio. En ese sector no había guardavidas; el puesto más cercano se encontraba a unos 800 metros.
Testigos relataron que el adolescente ayudó a un kayakista a salir del agua y conversó con un pescador. Minutos después, ese mismo pescador lo vio en dificultades, presuntamente atrapado por una canaleta, corrientes que se forman entre bancos de arena y que pueden arrastrar a los bañistas mar adentro.
El hombre dio aviso inmediato, pero cuando los socorristas llegaron con una moto de agua y comenzaron el rastrillaje, ya no había señales.
Una búsqueda contrarreloj
Al no regresar a la vivienda donde se hospedaba, su tío abuelo realizó la denuncia en el destacamento policial. Se activó entonces un amplio operativo coordinado por autoridades locales.
Participaron guardavidas, buzos tácticos, bomberos de Reta y Claromecó, Defensa Civil, perros K9 y Prefectura, que sumó un helicóptero. Vecinos colaboraron con un dron y hasta con dos aviones particulares.
El viento norte y la extensión de la playa complicaron los rastrillajes. Durante horas, cualquier silueta en el agua obligaba a redoblar esfuerzos.
El sábado por la mañana encontraron su ropa en los médanos, confirmando que había ingresado solo al mar.
El hallazgo y la confirmación
Poco después del mediodía, un padre y su hijo que pescaban en un semirrígido divisaron un cuerpo flotando a unos mil metros mar adentro, en dirección a las playas de Dunamar. Lo retuvieron y dieron aviso a las autoridades.
El cuerpo fue trasladado a la costa e identificado por su madre. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue asfixia por inmersión.
La causa quedó en manos de la fiscalía interviniente bajo la carátula de “averiguación de causales de muerte”.
Una advertencia sobre los riesgos del mar
La tragedia reabre el debate sobre los riesgos de ingresar al agua en zonas no habilitadas o sin guardavidas, especialmente tras tormentas que modifican la dinámica del mar y generan corrientes peligrosas.
Jonás tenía 16 años y había viajado con ilusión para conocer el mar por primera vez. Desde los municipios de Tres Arroyos y Moreno se coordinó el acompañamiento a la familia y el traslado del cuerpo.
En Reta, el balneario retomó su ritmo habitual, pero con una ausencia que marcó a la comunidad.
