Hasta su muerte, el 22 de febrero de 2026, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, encabezó una de las organizaciones criminales más poderosas y violentas de México: el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Desde su aparición formal hacia 2010, tras escindirse del Cártel del Milenio, el grupo consolidó un modelo de expansión basado en ataques coordinados, alto poder de fuego y desafíos directos al Estado mexicano.
2010–2015: irrupción y demostración de fuerza
El ascenso del CJNG estuvo marcado por una rápida escalada de violencia. En 2012, autoridades de Veracruz vincularon al grupo con asesinatos de periodistas en un contexto de disputa entre organizaciones criminales.
El punto de inflexión llegó el 1 de mayo de 2015 en Jalisco. Durante un operativo federal para capturar a su líder, sicarios del cártel derribaron un helicóptero militar con un lanzacohetes RPG. El ataque dejó muertos y marcó uno de los episodios más contundentes contra fuerzas federales en la historia reciente del país.
Ese mismo día, se registraron bloqueos carreteros y la quema de decenas de vehículos en Guadalajara y otras zonas del estado.
2016–2019: expansión territorial y emboscadas
En los años siguientes, el CJNG amplió su presencia en el occidente y centro del país.
En 2018, un atentado en Guadalajara contra el entonces secretario del Trabajo de Jalisco evidenció la capacidad operativa del grupo para atacar objetivos políticos.
En 2019, la emboscada contra 14 policías estatales en Aguililla, Michoacán, confirmó el nivel de confrontación directa con fuerzas estatales. Ese mismo año, una masacre en Minatitlán, Veracruz, dejó 13 personas asesinadas en un evento que conmocionó al país.
2020–2022: ataques a funcionarios y “narcobloqueos”
El 26 de junio de 2020, un comando armado atentó contra el entonces secretario de Seguridad de Ciudad de México, Omar García Harfuch, en Lomas de Chapultepec. El funcionario sobrevivió, pero el ataque dejó víctimas fatales.
En ese periodo también se registró el asesinato de un juez federal en Colima, hecho que fue vinculado a represalias por decisiones judiciales relacionadas con familiares de Oseguera Cervantes.
Paralelamente, el CJNG consolidó la táctica de los llamados “narcobloqueos”: incendios de vehículos y cierres coordinados de vías para obstaculizar operativos de seguridad o facilitar la huida de líderes regionales.
2022–2026: resistencia armada y disputas internas
En los últimos años, el grupo mantuvo presencia activa en estados como Michoacán, Jalisco y Guanajuato, utilizando armamento de alto calibre e incluso explosivos improvisados en ataques contra fuerzas militares.
También se registraron hechos de alto impacto mediático, como atentados contra autoridades locales y disputas con organizaciones rivales en zonas estratégicas.
A pesar de detenciones de lugartenientes y sanciones internacionales, la estructura del CJNG demostró capacidad de reorganización y continuidad operativa.
Un líder bajo presión internacional
El Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía hasta 15 millones de dólares por información que condujera a la captura de “El Mencho”.
En 2019, la DEA estimó que el líder del CJNG figuraba entre los capos más poderosos a nivel global. Sin embargo, no existen cifras oficiales públicas sobre el patrimonio real del grupo ni sobre el alcance financiero exacto de la organización.
¿Qué cambia tras su muerte?
La eliminación de Oseguera Cervantes abre un nuevo escenario para el CJNG.
Expertos en seguridad coinciden en que la caída de un líder no implica automáticamente la desarticulación de una organización con estructura descentralizada, redes financieras diversificadas y presencia internacional.
El desafío para las autoridades será impedir que el relevo interno derive en nuevas escaladas de violencia en regiones donde el cártel mantiene influencia.
