Guayaquil no solo lucha contra las nubes, sino contra el propio océano. Las 48 horas de emergencia vividas entre el 17 y el 19 de febrero han vuelto a poner sobre la mesa una pregunta crítica para los ciudadanos: ¿Por qué el sistema de drenaje parece detenerse cuando la lluvia coincide con la marea alta?
La respuesta no es una falla del sistema, sino un bloqueo físico dictado por la hidrología del estuario.
El Ing. Ricardo Valdiviezo, especialista en hidrología urbana, explica que “Guayaquil se asienta sobre una llanura de inundación con una altitud promedio de cuatro metros sobre el nivel del mar. Sin embargo, el problema radica en la “cota baja” de sectores como Sauces 6, construidos a apenas 2.80 metros”.
Cuando el Instituto Océanográfico y Antártico de la Armada (Inocar) reporta una pleamar que supera los 5.05 metros, como ocurrió este miércoles 18, el nivel del río Guayas se sitúa físicamente por encima del nivel de las calles y de las tuberías de descarga.

En ese momento, se produce lo que los expertos denominan una “pared de agua”: el río ejerce una contrapresión que impide que el agua lluvia salga por gravedad. El sistema pluvial queda, literalmente, taponado por el mar.
A esta visión se suma la del Ecologista Marino, Luis Anchundia, quien advierte sobre el factor ambiental. “La sedimentación del río Guayas también juega un papel clave. Al estar el lecho del río más alto por el sedimento, el volumen de agua que puede desplazar es menor, lo que eleva el nivel de las mareas hacia las zonas urbanas. El dragado y la reforestación de manglares en las orillas son soluciones basadas en la naturaleza que no podemos ignorar”.
Plan Choque: el agua estancada baja un 40% más rápido
Ante este escenario donde la geografía es el principal adversario, el Municipio, a través de Emapag-EP e Interagua, ejecuta el denominado “Plan Choque”. Según datos técnicos, este conjunto de obras busca acelerar la recuperación del suelo.
Las obras permiten que, una vez que la marea inicia su fase de bajamar (cuando el río desciende), el agua acumulada sea evacuada hasta un 40% más rápido que en años anteriores.

Los estragos en Guayaquil
La fuerte lluvia registrada el 18 de febrero l generó la caída de ramas y árboles en distintos sectores. La respuesta fue inmediata: equipos operativos se activaron para atender las emergencias reportadas desde el C5 Gye de Segura EP, lo que permitió una coordinación ágil y una intervención oportuna en territorio.
Este tipo de incidentes ocurre cuando las precipitaciones saturan el suelo y reducen su capacidad de sostener el sistema radicular, debilitando el anclaje natural del árbol. A ello se suma el incremento de peso en la copa por acumulación de agua y las ráfagas de viento, factores que generan tensiones estructurales que pueden provocar fracturas o volcamiento.
En lo que va del año se han registrado cerca de 40 árboles caídos, todos reemplazados por especies nativas como parte del plan de fortalecimiento del arbolado urbano. Paralelamente, más de
9.000 intervenciones preventivas (entre podas técnicas y evaluaciones fitosanitarias) se han ejecutado desde enero.
¿Cuál es la situación de Durán?
Mientras Guayaquil lidia con su compleja cota baja, el vecino cantón Durán enfrenta su propia crisis.
La torrencial lluvia registrada el 18 de febrero no dio tregua, dejando extensos sectores del centro y norte de la ciudad completamente anegados.
En puntos críticos, el nivel del agua superó los 30 centímetros, afectando la movilidad y el ingreso a viviendas y negocios.

El reporte de campo identifica una afectación generalizada en zonas residenciales de alta densidad. Los sectores más golpeados incluyen: Norte: El Recreo (en sus diversas etapas), Primavera 1 y El Arbolito. Y Centro y zonas periféricas: Alberto Maldonado, Gilbert Pontón, Los Quemados y Cerro Redondo.
En la ciudadela Alberto Maldonado, la situación alcanzó niveles alarmantes. Los residentes reportaron que el agua lluvia no logró evacuar de manera natural, quedando estancada por horas.
La crisis en Durán, a diferencia de otras zonas de la cuenca del Guayas, se ve agravada por factores de gestión urbana. El Ing. Marcos Solórzano, consultor en obras hidráulicas, explica la raíz del problema en este cantón:
“Durán tiene un problema severo de sedimentación en sus canales abiertos y obstrucción en los colectores cerrados. Cuando las alcantarillas están tapadas por desechos o falta de limpieza técnica, el sistema pierde hasta un 70% de su capacidad de evacuación. Lo que vemos hoy no es solo un evento climático, es la consecuencia de una infraestructura que no fue preparada para el invierno”.
Las emergencias presentadas tanto en Durán y Guayaquil coinciden con el aviso meteorológico vigente del Inamhi, que ya había alertado sobre lluvias de variable intensidad para la provincia del Guayas. Las condiciones atmosféricas sugieren que la humedad proveniente del Pacífico continuará alimentando nubes de tormenta sobre la zona costera.
