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Así es la rana del sur de Ecuador y del norte de Perú vinculada al envenenamiento de Alexéi Navalni

Científicos europeos apuntan a una sustancia producida por una rana ecuatoriana

Una rana del sur de Ecuador y del norte de Perú en el centro del caso Navalni
Una rana del sur de Ecuador y del norte de Perú en el centro del caso Navalni AME5952. QUITO (ECUADOR), 16/02/2026.- Fotografía cedida por Puce-Bioweb que muestra a la rana Epipedobates anthonyi. La muerte del opositor ruso Alexéi Navalni, ocurrida en 2024, ha vuelto al debate internacional tras las acusaciones de varios gobiernos europeos de que fue envenenado con epibatidina, una toxina aislada originalmente de una rana que habita en el suroccidente de Ecuador y el norte de Perú. EFE/ PUCE-BIOWEB /SOLO USO EDITORIAL NO VENTAS /SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO) (PUCE-BIOWEB/EFE)

La muerte del líder opositor ruso Alexéi Navalni, ocurrida en 2024, ha vuelto a tomar relevancia internacional tras nuevas revelaciones científicas que apuntan a un posible envenenamiento con epibatidina, una toxina originaria de una rana del sur de Ecuador y norte de Perú.

Cinco Gobiernos europeos —Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos— confirmaron, a través de un comunicado conjunto, que muestras tomadas del cuerpo de Navalni contenían rastros de la sustancia, aislada originalmente en Sudamérica.“El análisis concluye de forma definitiva la presencia de epibatidina en el organismo del señor Navalni”, señaló el documento.

Una rana del sur de Ecuador y del norte de Perú en el centro del caso Navalni
Una rana del sur de Ecuador y del norte de Perú en el centro del caso Navalni AME5952. QUITO (ECUADOR), 16/02/2026.- Fotografía cedida por la cuenta @jambato que muestra a la rana Epipedobates anthonyi. La muerte del opositor ruso Alexéi Navalni, ocurrida en 2024, ha vuelto al debate internacional tras las acusaciones de varios gobiernos europeos de que fue envenenado con epibatidina, una toxina aislada originalmente de una rana que habita en el suroccidente de Ecuador y el norte de Perú. EFE/ Santi Ron. CCBY-NC-ND @jambato /SOLO USO EDITORIAL NO VENTAS /SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO) (Santi Ron. CCBY-NC-ND @jambato/EFE)

El Kremlin, sin embargo, ha negado categóricamente estas conclusiones, asegurando que Navalni murió por causas naturales durante su encarcelamiento.

La rana ecuatoriana detrás del veneno

El biólogo Santiago Ron, investigador de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador y miembro de la Academia Mundial de Ciencias, explicó a la agencia EFE que la toxina proviene de la Epipedobates anthonyi, una rana que habita principalmente en el suroeste de Ecuador y norte de Perú.


Esta pequeña rana, de apenas dos centímetros de longitud, pertenece a la familia de las ranas venenosas y se distingue por sus colores brillantes, que van del rojo al café intenso.

“Son animales diurnos y aposemáticos, es decir, advierten a los depredadores de su peligrosidad mediante sus colores”, explicó Ron.

Una rana del sur de Ecuador y del norte de Perú en el centro del caso Navalni
Una rana del sur de Ecuador y del norte de Perú en el centro del caso Navalni AME5952. QUITO (ECUADOR), 16/02/2026.- Fotografía cedida por la cuenta @jambato que muestra a la rana Epipedobates anthonyi. La muerte del opositor ruso Alexéi Navalni, ocurrida en 2024, ha vuelto al debate internacional tras las acusaciones de varios gobiernos europeos de que fue envenenado con epibatidina, una toxina aislada originalmente de una rana que habita en el suroccidente de Ecuador y el norte de Perú. EFE/ Santi Ron. CCBY-NC-ND @jambato /SOLO USO EDITORIAL NO VENTAS /SOLO DISPONIBLE PARA ILUSTRAR LA NOTICIA QUE ACOMPAÑA (CRÉDITO OBLIGATORIO) (Santi Ron. CCBY-NC-ND @jambato/EFE)

A diferencia de lo que muchos creen, estas ranas no producen directamente la toxina, sino que la obtienen de su dieta.

“Secuestran las toxinas de los ácaros y hormigas que consumen y las almacenan en la piel como defensa. Si alguien las toca y luego se lleva las manos a los ojos o la boca, puede sentir ardor o dolor, pero no moriría. La cantidad natural de veneno es baja”, agregó.

Epibatidina: una toxina más letal que la morfina

La epibatidina fue aislada por primera vez en la década de 1970 por investigadores del Museo Americano de Historia Natural, durante una expedición científica en Ecuador.Su estructura química es extremadamente potente: actúa sobre el sistema nervioso, bloqueando la transmisión de señales y provocando parálisis y paro respiratorio en dosis elevadas.

Aunque el veneno proviene de la naturaleza, hoy ya se puede sintetizar en laboratorio.

“No hace falta extraerla de las ranas, su composición es conocida y replicable”, señaló el investigador ecuatoriano.

Según estudios, una dosis de apenas 0,002 miligramos puede ser letal para un ser humano, y se necesitarían entre 100 y 200 ranas para obtener una cantidad semejante.Sin embargo, la versión sintética es fácilmente manipulable y puede mezclarse con otras sustancias sin dejar rastros inmediatos, lo que la convierte en una herramienta peligrosa en escenarios de espionaje o ataques políticos.

La postura de Europa y la respuesta del Kremlin

Los gobiernos europeos sostienen que el hallazgo de epibatidina refuerza la teoría del envenenamiento intencional.

“Solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad para usar esta toxina letal contra Alexéi Navalni”, afirmó Yvette Cooper, ministra de Exteriores del Reino Unido.

Por su parte, Yulia Naválnaya, viuda del opositor, denunció en 2025 que su esposo fue asesinado, aunque en ese momento los laboratorios no habían publicado resultados concluyentes.Hoy, con las nuevas pruebas químicas, las acusaciones resurgieron con fuerza en el ámbito diplomático.

El Kremlin, fiel a su postura, rechazó las conclusiones y calificó las declaraciones de “ataque político orquestado por Occidente”.

Un recordatorio de la biodiversidad ecuatoriana

Más allá del impacto político, el caso ha vuelto a poner en el centro del debate la importancia científica de la fauna ecuatoriana.La Epipedobates anthonyi es una de las más estudiadas del país por su valor bioquímico y su potencial medicinal: su veneno, en microdosis controladas, ha sido utilizado en investigaciones sobre analgésicos potentes sin efectos adictivos.

“Paradójicamente, una sustancia capaz de matar también podría servir para aliviar el dolor más extremo”, recordó Ron.

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