Un juez dictó prisión preventiva contra los agentes Jonathan Henry M. y Richard Antonio C., procesados por el presunto delito de asesinato tras los violentos incidentes registrados la madrugada del 8 de febrero de 2026.
El suceso, ocurrido en un hotel en el cantón Quevedo, cobró la vida del cabo segundo de policía Cristhian Bravo Murillo y de su tío, el comerciante Luis Gonzaga Franco.
Las investigaciones preliminares indican que el incidente se originó tras una reunión social que inició la noche del sábado.
En la habitación 44 se encontraban los tres uniformados y el familiar de uno de ellos, acompañados por dos mujeres y una tercera persona.
Según los registros de las cámaras de seguridad del establecimiento, los acompañantes externos abandonaron el hotel a las 04:36, dejando solos a los cuatro hombres.
Poco después del retiro de los testigos, se habría desatado una riña violenta en la que se utilizaron botellas y objetos contundentes. Como resultado del enfrentamiento, Bravo Murillo y Gonzaga Franco fallecieron en el sitio. Aunque la autopsia reveló uso de escopolamina.
Los otros dos policías resultaron con heridas y requirieron atención en el hospital Sagrado Corazón de Jesús antes de ser trasladados a prisión.
Hallazgos perturbadores y líneas de investigación
El caso ha tomado matices complejos. Según el sistema de la Función Judicial, uno de los agentes sobrevivientes habría reportado ser víctima de agresiones sexuales durante el altercado, un factor que las autoridades periciales intentan corroborar.
Por otro lado, la Policía Nacional busca intensamente a las dos mujeres y a la persona transgénero que abandonaron la escena minutos antes de la tragedia.
Reportes de inteligencia sugieren que estas personas habrían huido del lugar portando un arma de dotación oficial perteneciente a uno de los procesados, lo que añade un cargo de negligencia y pérdida de bienes del Estado a la investigación.
Conmoción por las víctimas
La muerte del cabo Cristhian Bravo, con 11 años de trayectoria en la institución, ha causado un profundo pesar entre sus colegas.
El uniformado tenía previsto su traslado al cantón Milagro en marzo para reunirse con su esposa e hijos.
Su tío, Luis Gonzaga, conocido popularmente como “Chuleta”, era un comerciante informal muy querido en la zona que acompañaba frecuentemente a su sobrino.
