Un operativo de control ejecutado por la de la Agencia Metropolitana de Control (AMC) en el sector de La Marín, en el centro de Quito, terminó con la clausura de un establecimiento dedicado a la venta de aparatos electrónicos. En el lugar, las autoridades detectaron la comercialización de 26 teléfonos celulares que constaban como reportados por robo.
Presunto desbloqueo y reventa de equipos
Según las indagaciones previas realizadas por la Policía, existe la presunción de que los equipos sustraídos eran trasladados hasta este local para ser desbloqueados y posteriormente vendidos a precios inferiores al mercado.
Durante la inspección, además de los dispositivos móviles, se hallaron una tableta y una cámara fotográfica cuya procedencia no pudo ser justificada. Dos personas fueron aprehendidas por el presunto delito de receptación, que sanciona la adquisición, ocultamiento o comercialización de bienes de origen ilícito.
Sara Naranjo, líder zonal de la AMC en Manuela Sáenz, enfatizó la importancia de la corresponsabilidad ciudadana frente a este tipo de delitos. “No debemos adquirir equipos de dudosa procedencia. Al hacerlo, se fortalece el mercado ilegal y se afecta a más víctimas”, señaló.

Multa y recomendaciones
Con base en lo establecido en el Código Municipal, los responsables del establecimiento podrían enfrentar una multa de hasta USD 1.928, sin perjuicio de las acciones penales que se deriven del caso.
Las autoridades recordaron que la verificación de la legalidad de mercadería comercializada también compete a entidades nacionales como la Intendencia, el Servicio Nacional de Aduana del Ecuador (Senae) y el Servicio de Rentas Internas (SRI).

