En una fecha marcada por promociones y planes acelerados, Cuenca se posiciona como una ciudad que invita a celebrar el 14 de febrero de una forma distinta: sin prisas y con experiencias que priorizan el tiempo compartido.

Paseos románticos por el Centro Histórico de Cuenca
Recorrer el Centro Histórico al atardecer es uno de los planes más buscados en esta temporada. Las calles empedradas, balcones coloniales y plazas emblemáticas se convierten en el escenario ideal para caminar, conversar y redescubrir la ciudad desde una mirada más íntima. A esto se suman las caminatas junto al río Tomebamba, uno de los espacios favoritos para parejas y amigos.

Rooftops y terrazas con vista a la Catedral
Las terrazas y rooftops han ganado protagonismo en los últimos años como espacios para celebrar el amor. Con vista a las cúpulas de la Catedral de la Inmaculada, estos lugares se han convertido en escenarios recurrentes para cenas especiales, propuestas de matrimonio y sesiones fotográficas, consolidando a Cuenca como un destino para momentos importantes.

Gastronomía local para compartir en pareja o con amigos
La oferta gastronómica cuencana se suma al 14 de febrero con propuestas que destacan productos tradicionales y cocina de autor. Cafés patrimoniales y restaurantes de pequeño formato apuestan por ambientes pensados para la conversación, donde el sabor y la cercanía marcan la experiencia.
Para Nicole Proaño, quiteña, y su pareja, de nacionalidad francesa, Pierre-Louis Baud, Cuenca dejó una impresión que va más allá de una visita turística.
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Otras formas de celebrar
El Día del Amor y la Amistad también se vive más allá de la pareja. Talleres creativos, visitas a museos, actividades al aire libre y recorridos alternativos permiten celebrar la amistad y el bienestar personal, reforzando la idea de Cuenca como una ciudad que ofrece múltiples formas de encuentro.

Relajación y amor
Los complejos de aguas termales son una opción ideal para celebrar el 14 de febrero en pareja. Piscinas de origen volcánico, termas de contraste, baños de vapor y masajes de relajación crean un ambiente pensado para el descanso y la conexión, lejos del ruido y las prisas, en una experiencia que combina bienestar y romance.
La pareja, que recorrió recientemente la urbe cuencana, destaca el romanticismo que se respira en cada rincón, especialmente en el Centro Histórico.

“Existen lugares muy bonitos donde se puede celebrar una boda”, comenta Nicole, al resaltar la armonía entre el casco colonial, los espacios naturales y la tranquilidad de la ciudad, elementos que —asegura— convierten a Cuenca en un escenario ideal para celebrar el amor.
