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Más detalles de la misteriosa muerte de un policía en un hotel de Quevedo

Huéspedes del hotel dijeron que escucharon disturbios en el interior de la habitación.

Un policía y un civil muertos, dos agentes heridos en un hotel de Quevedo
Un policía y un civil muertos, dos agentes heridos en un hotel de Quevedo (Creada con AI)

La madrugada del domingo 8 de febrero de 2026, la habitación 44 de un hotel ubicado en la intersección de la avenida Quito y la calle 24 de Mayo, en el cantón Quevedo, se transformó en una sangrienta escena del crimen.

El incidente, reportado al ECU-911 cerca de las 05:10, dejó como saldo trágico la muerte de un servidor policial, un ciudadano civil y dos uniformados heridos de gravedad.

Lo que se sabe del policía asesinado:

Al ingresar al cuarto, las unidades de auxilio encontraron un panorama de desorden generalizado, con botellas de vidrio rotas y cuatro hombres cubiertos de sangre.

Las víctimas fueron trasladadas de urgencia al hospital Sagrado Corazón de Jesús, donde se confirmaron los decesos.


El policía fallecido fue identificado como el cabo segundo Cristhian Alejandro Bravo Murillo, mientras que la víctima civil respondía al nombre de Luis Gonzaga Franco.

Por otro lado, los agentes Jonathan Henry M. y Richard Antonio C. permanecen bajo estricta observación médica debido a la profundidad de sus cortes y lesiones.

Todos los uniformados involucrados prestaban servicios activos en el Centro de Privación de Libertad de Quevedo y utilizaban el hotel como residencia temporal.

Hipótesis: Riña, alcohol y posible uso de sustancias

Henry Herrera, comandante de la Policía Nacional en la Zona 5, ofreció detalles preliminares sobre el suceso.

Aunque los agentes se encontraban en su tiempo de descanso y vestidos de civil, la presencia de botellas de licor sugiere que estuvieron libando previo al altercado.

“Suponemos que se formó una riña por la naturaleza de las agresiones”, precisó el oficial.

Sin embargo, la investigación ha dado un giro ante la sospecha de que las víctimas pudieron ser drogada.

Se han ordenado análisis toxicológicos para determinar si los involucrados fueron escopolaminados o si consumieron otras sustancias que alteraran su conducta o estado de conciencia.

Un dato alarmante revelado en el informe oficial es que el armamento de dotación de los policías no se encontraba en el rastrillo de su unidad al momento del suceso.

Cámaras de seguridad y la pista de las “acompañantes”

La Policía Judicial y Criminalística centran ahora sus esfuerzos en las grabaciones de las cámaras de seguridad.

El objetivo principal es identificar y localizar a un grupo de mujeres que fueron captadas abandonando el hotel poco antes de que se alertara sobre los disturbios.

Su testimonio es considerado clave para descifrar la dinámica del evento dentro de la habitación cerrada.

Mientras las investigaciones avanzan, los familiares de las víctimas permanecen en los exteriores de la morgue de Quevedo, exigiendo celeridad en las autopsias para poder dar el último adiós a sus seres queridos en medio de un clima de profunda consternación.

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