La reciente desclasificación de documentos judiciales relacionados con el criminal sexual Jeffrey Epstein ha generado un sismo mediático al incluir el nombre del Dalái Lama en más de un centenar de menciones.
Ante la creciente ola de especulaciones en redes sociales, la oficina del líder espiritual tibetano emitió un comunicado este domingo negando cualquier tipo de relación personal o institucional con el fallecido financiero.
Una respuesta rotunda desde Dharamsala
La administración de Tenzin Gyatso, el decimocuarto Dalái Lama, calificó de “inequívoca” su postura: el Nobel de la Paz nunca conoció a Epstein ni autorizó interacción alguna.
Según el comunicado, las publicaciones que intentan vincular a Su Santidad con la red del magnate carecen de fundamento real, asegurando que no existieron encuentros directos ni gestiones oficiales por parte de su entorno.
Logística bajo la lupa: Aviones y presupuestos millonarios
Pese a la negativa oficial, los registros federales de Estados Unidos revelan detalles logísticos que han encendido las alarmas.
Los documentos detallan que en 2012 se presupuestó un millón de dólares para la remodelación de una residencia destinada a hospedar al líder tibetano y a una comitiva de 15 personas durante quince días.
Asimismo, los archivos mencionan el uso de aeronaves privadas pertenecientes a la red de Epstein para traslados vinculados a la agenda de Su Santidad ese mismo año.
Un correo electrónico de octubre de 2012, enviado por el propio Epstein, refuerza esta narrativa: “Te dije hace casi un mes en la isla que el Dalái Lama vendría y quiero ir allí para verlo”, escribió el magnate a un socio, demostrando un interés obsesivo por acercarse al líder religioso.
Referencias genéricas frente a vínculos directos
Sin embargo, un análisis profundo de las más de 150 menciones en los archivos arroja matices importantes.
Según verificaciones realizadas por la agencia EFE, al menos 130 de estas referencias son de carácter genérico.
Se trata de recortes de prensa, enseñanzas budistas o simplemente el nombre del líder incluido en listas de personalidades internacionales que Epstein coleccionaba como parte de su estrategia de relaciones públicas y validación social.
Aunque Epstein aseguraba en 2015 a sus socios que sus “contactos académicos” podían conseguir cenas privadas con el Nobel de la Paz, no existen pruebas de que dichas reuniones se concretaran.
