El monseñor Antonio Arregui Yarza, arzobispo emérito de Guayaquil, falleció el jueves 5 de febrero de 2026, a los 86 años.Su partida deja un profundo vacío en la comunidad católica ecuatoriana, donde fue una figura destacada por su compromiso pastoral, su labor educativa y su influencia en la comunicación religiosa.
Arregui nació en Oñate (País Vasco, España) el 3 de junio de 1939, y dedicó su vida a la formación académica, el servicio eclesiástico y el fortalecimiento de la fe en Ecuador.Fue presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) y uno de los referentes más reconocidos del Opus Dei en América Latina.
Primeros años y formación
Antonio Arregui realizó sus estudios de bachillerato en el Instituto Peñaflorida de San Sebastián, en 1956.Posteriormente, se incorporó a la prelatura personal del Opus Dei en 1957, donde estudió teología y filosofía en el Studium Generale del movimiento religioso.
Completó su formación académica con dos doctorados:
- Doctor en Derecho Canónico por la Universidad Angelicum (Roma).
- Doctor en Jurisprudencia por la Universidad de Navarra (España).
Su sólida preparación intelectual le permitió impartir cátedras universitarias en la Universidad de Navarra, la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE) y el Seminario Mayor de Ibarra, donde formó a generaciones de estudiantes y sacerdotes.
Ordenación y llegada al Ecuador
El 13 de marzo de 1964, Antonio Arregui fue ordenado sacerdote para el Opus Dei en Madrid.Un año después, en 1965, llegó a Quito, donde comenzó su labor pastoral, enfocándose en jóvenes, familias, profesionales y trabajadores.
En Ecuador también se desempeñó como Vicario General del Opus Dei y juez de los tribunales eclesiásticos de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y de la Arquidiócesis de Quito.En 1986, recibió la nacionalidad ecuatoriana, adoptando definitivamente el país como su hogar espiritual.
Durante esa etapa, fue coordinador del viaje apostólico del papa Juan Pablo II al Ecuador (1985), director general de Radio Católica Nacional y director del Óbolo de San Pedro.
Episcopado: de Quito a Guayaquil
El 4 de enero de 1990, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auzegera y obispo auxiliar de Quito.Fue consagrado el 22 de febrero del mismo año por el entonces arzobispo Antonio González Zumárraga, acompañado por los coconsagradores Juan Larrea Holguín (arzobispo de Guayaquil) y José Mario Ruiz Navas (obispo de Portoviejo).
Como obispo auxiliar, Arregui fue designado secretario general de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (1993–1999), cargo en el que fortaleció la unidad entre diócesis y el diálogo entre Iglesia y Estado.
El 25 de julio de 1995, el papa Juan Pablo II lo nombró obispo de Ibarra, tomando posesión en la catedral de San Miguel.Durante su gestión, también fue administrador apostólico de Tulcán (2001–2002) y vicepresidente de la CEE (1999).
Arzobispo de Guayaquil y presidente de la CEE
El 7 de mayo de 2003, Juan Pablo II lo nombró arzobispo de Guayaquil, en reemplazo de monseñor Juan Larrea Holguín.Tomó posesión en la catedral de San Pedro, y el 29 de junio de 2003, en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, recibió la imposición del palio arzobispal de manos del pontífice, en la basílica de San Pedro, en Roma.
Durante su tiempo al frente del Arzobispado de Guayaquil, fue electo presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (2008–2014) y participó como miembro de la XIII Asamblea General del Sínodo de Obispos, nombrado por el papa Benedicto XVI.
Su liderazgo se caracterizó por su capacidad de comunicación, su cercanía pastoral y su impulso a la educación y los medios católicos en Ecuador.
Labor pastoral y aporte a la comunicación
Antonio Arregui fue un pionero en la comunicación religiosa moderna.Desde Radio Católica Nacional, promovió la formación espiritual y el acceso a información verificada desde la fe.Como presidente del Consejo Episcopal de Comunicación Social del CELAM y del Ecuador, fomentó el uso ético de los medios para evangelizar y unir comunidades.
Su estilo se distinguió por su moderación, inteligencia y prudencia pastoral, cualidades que le ganaron respeto dentro y fuera del ámbito eclesiástico.
Renuncia y últimos años
El 24 de septiembre de 2015, el papa Francisco aceptó su renuncia al gobierno pastoral de la Arquidiócesis de Guayaquil, luego de que cumpliera 75 años, la edad establecida por el derecho canónico.
Desde entonces, Antonio Arregui se mantuvo como arzobispo emérito, colaborando en silencio con la Conferencia Episcopal y acompañando procesos de reflexión espiritual y académica.
Sus últimos años los dedicó a la enseñanza, la escritura y la orientación pastoral.Quienes lo conocieron lo describen como un hombre sabio, sereno y profundamente humano.
