A dos días de su suicidio en una cárcel federal de Nueva York, Jeffrey Epstein firmó un documento que definió el destino de su fortuna, valuada originalmente en más de 600 millones de dólares. El archivo, conocido como el “Fideicomiso 1953”, detalla cómo el empresario distribuyó su patrimonio entre allegados y colaboradores, y nombra como principal beneficiaria a su entonces novia, Karyna Shuliak.
El documento de 32 páginas, recientemente divulgado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, ha reavivado las preguntas sobre el paradero de los bienes de Epstein y sobre las compensaciones a las víctimas de abuso que lo denunciaron.
De acuerdo con el testamento, Shuliak recibiría la mayor parte del fideicomiso, mientras que Mark Epstein, hermano del fallecido, y Ghislaine Maxwell, condenada a 20 años de prisión por conspiración y abuso sexual de menores, fueron incluidos con asignaciones de 10 millones de dólares cada uno. Otro de los beneficiarios mencionados es Martin Nowak, profesor de matemáticas de la Universidad de Harvard, quien habría sido designado para recibir 5 millones de dólares, aunque declinó comentar sobre el caso.
En total, el fideicomiso contempla a unas 40 personas, muchas de ellas excolaboradores o socios cercanos del financista. Algunas identidades se mantienen en reserva por disposiciones legales.
Una omisión notable del documento es la ausencia de cualquier mención a las más de 200 mujeres que denunciaron haber sido víctimas de abuso sexual por parte de Epstein. Sin embargo, tras su muerte en 2019, los coadministradores del patrimonio, Darren Indyke y Richard Kahn, establecieron un fondo de compensación que ha desembolsado 121 millones de dólares en restituciones y 49 millones adicionales en indemnizaciones.
Actualmente, el patrimonio de Epstein se valora en aproximadamente 120 millones de dólares, aunque expertos señalan que el monto podría variar por inversiones de capital de riesgo que permanecen pendientes de actualización desde hace cinco años.
La revelación del fideicomiso ha reavivado el debate sobre el legado económico y moral del financista, cuyas redes de poder y conexión con figuras políticas y empresariales continúan siendo objeto de escrutinio judicial y mediático.
