Lo que comenzó como una simple visita al dentista terminó convirtiéndose en una de las cirugías cardíacas más largas registradas en un hospital de Reino Unidos.El protagonista de esta historia es James Molloy, un hombre de 52 años que acudió en noviembre de 2025 a su dentista para reemplazar un empaste. Semanas después, se encontraría debatiéndose entre la vida y la muerte a causa de una infección que afectó gravemente su corazón.
De un empaste a una infección letal
Según relataron sus familiares, el procedimiento dental se desarrolló sin complicaciones. Sin embargo, a inicios de enero, mientras visitaba a su madre, Molloy comenzó a sentirse mal: fiebre alta, sudoración y arritmias alertaron a sus allegados, quienes lo trasladaron de urgencia a un hospital.
Tras varios exámenes, los médicos detectaron una infección bacteriana severa y decidieron transferirlo al hospital, donde se confirmó que la bacteria Staphylococcus aureus había ingresado en su torrente sanguíneo, probablemente durante el procedimiento odontológico.
Una cirugía cardíaca de 18 horas y cinco especialistas
Los médicos calificaron la operación como una de las más complejas jamás realizadas en el hospital.Durante 18 horas ininterrumpidas, cinco cirujanos trabajaron para salvar el corazón de Molloy:
- Se le implantaron tres válvulas cardíacas nuevas.
- Se añadieron parches aórticos y un injerto en el tallo aórtico.
- Además, se colocó un marcapasos para estabilizar su ritmo cardíaco.
A pesar de los esfuerzos, su estado sigue siendo crítico. Los médicos transmitieron a su familia un fuerte mensaje: Que si logra superar la próxima hora, tendrá algo por lo que sonreír.
La bacteria detrás del drama
El origen de la infección, según los especialistas, fue una bacteria común en la piel: Staphylococcus aureus. En personas con antecedentes cardíacos, como Molloy —quien había sido operado meses atrás por una disección aórtica—, este tipo de bacterias puede colonizar válvulas cardíacas o tejidos dañados, generando endocarditis infecciosa, una condición potencialmente mortal.
El caso ha reabierto el debate sobre los riesgos de procedimientos odontológicos en pacientes con cirugías cardíacas previas, y la importancia de la profilaxis antibiótica preventiva antes de cualquier tratamiento dental invasivo.
Un pronóstico reservado y una familia que no pierde la esperanza
Actualmente, James Molloy permanece en coma inducido. Los intentos por retirarle el respirador fracasaron luego de que su pulmón izquierdo colapsara, y su función renal también se vio comprometida, por lo que recibe diálisis permanente.
Su pareja denunció que nadie les informó sobre el riesgo que corría.
El caso de James Molloy se ha viralizado en redes sociales y encendió las alarmas sobre la necesidad de medidas preventivas en pacientes con antecedentes cardíacos antes de intervenciones dentales.
