El Boletín de los Científicos Atómicos adelantó el martes 27 de enero de 2027 su simbólico Reloj del Juicio Final correspondiente a 2026, ubicándolo a 85 segundos de la medianoche, el punto que representa una catástrofe global.
Se trata de la posición más cercana al fin del mundo desde que este indicador fue creado en 1947, reflejando un deterioro acelerado del escenario internacional.
¿Por qué el mundo está más cerca del colapso?
De acuerdo con el consejo científico del organismo, la decisión responde a una combinación de riesgos crecientes y mal gestionados.
Entre los principales factores están la amenaza persistente de las armas nucleares, la falta de controles claros sobre el desarrollo y uso de la inteligencia artificial, los riesgos para la seguridad biológica y una crisis climática que continúa agravándose sin respuestas globales contundentes.
Llamado urgente a los gobiernos
Los expertos instaron a los líderes mundiales a actuar de inmediato.
Entre las medidas prioritarias plantean la reducción de arsenales nucleares, la creación de normas internacionales para regular la inteligencia artificial y la firma de acuerdos multilaterales que permitan prevenir amenazas biológicas antes de que se conviertan en crisis irreversibles.
Menos cooperación, más peligro
La presidenta del consejo científico, Alexandra Bell, advirtió que mientras los riesgos aumentan, la cooperación entre países se debilita.
“El tiempo se está agotando”, señaló, aunque subrayó que aún es posible cambiar el rumbo si se toman decisiones políticas firmes y coordinadas.
El ajuste previo del reloj se realizó en enero de 2025, cuando se fijó en 89 segundos de la medianoche, lo que evidencia que la situación global empeoró en un lapso muy corto.
Desinformación y autoritarismo, amenazas silenciosas
Por su parte, Daniel Holz, presidente del consejo científico, alertó sobre el avance de gobiernos autoritarios y nacionalistas, un fenómeno que dificulta enfrentar desafíos globales que requieren confianza mutua.
A esto se suma, según la periodista y Premio Nobel de la Paz Maria Ressa, un “Armagedón informativo”, donde la desinformación se propaga más rápido que la verdad, erosionando la capacidad colectiva para reaccionar.
El mensaje final es claro: el tiempo apremia y reconstruir una realidad compartida es clave para evitar una catástrofe global.
