El hallazgo del cuerpo de Jennifer Mendoza, una joven ecuatoriana de 25 años, oculto dentro de un colchón y abandonado en una calle de Lima- Perú marcó uno de los crímenes más impactantes de los últimos años.
Cuando el caso parecía encaminarse hacia su cierre con la captura del presunto autor material, una nueva revelación cambió por completo el rumbo de la investigación: la aparición de un segundo implicado clave, vinculado directamente a una presunta red de trata de personas.
Darwin Morán, primo de alias J7:
Las pesquisas de la División de Homicidios apuntan ahora a Darwin Lenin Morán Barreto, primo del principal sospechoso del asesinato, según el medio local América TV.

Lejos de ser un actor secundario, los investigadores sostienen que Morán cumplió un rol determinante.
Fue él quien financió el viaje de Jennifer desde Ecuador, pagó su pasaje, alquiló el inmueble donde ocurrió el crimen y coordinó su permanencia en Perú.
Conocido como “alias Gato”, Darwin habría sido el operador logístico de una estructura criminal dedicada a captar, trasladar y explotar sexualmente a mujeres extranjeras, según la hipótesis policial.
Un patrón de captación que se repite
Morán llegó a Perú en 2015. Desde entonces, habría construido una red que operaba bajo métodos sistemáticos.
En sus redes sociales se le veía rodeado de mujeres jóvenes, imágenes que hoy son analizadas como parte de un mecanismo de captación.
Su parentesco con William Alexander Figueroa, el presunto autor material del crimen, habría servido para generar confianza en la víctima.
Jennifer fue trasladada por tierra hasta la frontera y luego llevada en avión a Lima. Todo el trayecto fue financiado y coordinado por Morán, según la investigación.
El ingreso de Jennifer a Perú y el encierro
Jennifer arribó a Lima el 10 de enero. Cuatro días después, estaba muerta.
La Policía sostiene que su llegada no fue casual ni improvisada.
Darwin Morán alquilaba desde julio de 2023 una vivienda en San Martín de Porres, que funcionaba como centro de alojamiento y control. En diciembre, la red amplió su dominio al alquilar también el segundo piso del inmueble.
Las habitaciones, decoradas con imágenes de la Santa Muerte, alojaban a varias mujeres. Jennifer fue instalada en una de ellas, bajo vigilancia permanente.
La noche previa al crimen
La noche del 14 de enero hubo una fiesta en la vivienda. Vecinos reportaron música a alto volumen y la presencia de mariachis.
Cuando una residente reclamó, fue atendida por el propio Darwin Morán.
Horas después, Jennifer fue asesinada con más de 30 puñaladas, un ataque que, según la Policía, evidencia odio, violencia extrema y ensañamiento.
Aunque los implicados intentaron limpiar la escena, pruebas químicas revelaron rastros de sangre en alfombras y recipientes.
El crimen ocurrió en el mismo lugar del que la joven, según indicios, intentaba escapar.
El macabro traslado del cuerpo
Tras el asesinato, el cuerpo fue introducido en un colchón y transportado en un mototaxi hasta un descampado.
El conductor declaró que fue contratado por 30 soles para trasladar “basura”. Hoy permanece detenido por complicidad. Aseguró que lo acompañaban dos hombres, uno de ellos identificado como “el Dark”, presuntamente Darwin Morán, el ‘Gato’.
Indicios de una red de explotación sexual
En el inmueble se hallaron decenas de preservativos, lo que refuerza la hipótesis de explotación sexual sistemática.
La Fiscalía investiga amenazas, multas internas y castigos como mecanismos de control. Jennifer, madre de cuatro hijos, habría sido forzada a prostituirse y como se rehusó, fue asesinada.
Implicados y situación judicial
William Alexander Figueroa fue capturado en Ecuador y enfrenta un proceso de extradición, según explica el medio citado.
Darwin Morán continúa prófugo, pero la Policía asegura que su captura es inminente. Ambos son investigados por trata de personas, feminicidio y organización criminal.
El caso de Jennifer ha destapado una red de trata transnacional.
