Quito

Siembratón 8.0: Quito refuerza la educación ambiental con la meta de nueve millones de árboles al 2030

En el marco del Día Mundial de la Educación Ambiental, la capital será sede de la octava edición de la Siembratón, una iniciativa que articula educación, reforestación y sostenibilidad con impacto nacional.

Entrevista Siembratón 8.0
Entrevista Siembratón 8.0 Pablo Ponce, CEO Colegio Johannes Kepler e impulsor de la Siembratón 8.0 y la Reciclatón (Andrea Martínez)

Cada 26 de enero, el mundo conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha que invita a reflexionar sobre la relación entre las personas y su entorno, pero, sobre todo, a pasar de la conciencia a la acción. En ese contexto, Quito se prepara para ser escenario de la octava edición de la Siembratón, una jornada que este año no solo busca plantar árboles, sino consolidar un modelo educativo y comunitario que apunta a transformar la forma en que el país entiende la sostenibilidad.

El encuentro se realizará el 27 de enero, a las 10h00, en la Cruz del Papa del Parque Bicentenario, y reunirá a estudiantes, docentes, autoridades públicas, empresas privadas y organizaciones sociales, en una minga ambiental que marca, además, el nacimiento del HUB ODS, una plataforma de articulación de proyectos alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Nueve millones de árboles como meta país

La Siembratón nació como una iniciativa educativa impulsada desde el Colegio Johannes Kepler, pero con el paso de los años se ha convertido en un proyecto de alcance nacional. Así lo explica Pablo Ponce, uno de sus principales impulsores, quien destaca que el reto asumido va más allá de una jornada simbólica.

“Estamos sobrepasando los cinco millones de árboles plantados y nuestro reto son nueve millones de árboles hasta el 2030, porque esa es la meta mínima que Naciones Unidas plantea para el país”, señaló en entrevista.


Esta meta no se sostiene únicamente en la cantidad, sino en la calidad del proceso. A diferencia de otras campañas de reforestación, la Siembratón apuesta por una siembra técnica y acompañada, que garantiza altos niveles de supervivencia. “No es ir, sembrar un arbolito y olvidarse. Aquí más del 80 % de las especies sobreviven, porque hay un proceso de seguimiento de al menos dos años”, explicó Ponce.

Educación ambiental como eje del cambio

Uno de los pilares del proyecto es la educación. La iniciativa mantiene un convenio con el Ministerio de Educación, que permite que los más de 16.000 colegios del sistema educativo nacional, públicos y privados, puedan participar en programas de siembra y reciclaje durante los próximos cinco años.

“Hoy ya tenemos más de un centenar de colegios vinculados directamente, pero en nuestro último webinar participaron 950 instituciones educativas capacitándose sobre cómo sembrar y cómo reciclar. Eso demuestra el interés y el potencial que existe”, destacó.

Para Ponce, el verdadero impacto está en formar conciencia desde edades tempranas. “Cuando tú instruyes a un niño, nunca se olvida de lo que aprendió. Se vuelve un agente de cambio en su casa, en su barrio y en su comunidad”, afirmó.

Siembra responsable y trazabilidad

La Siembratón se apoya en criterios técnicos que buscan asegurar la recuperación de los ecosistemas urbanos y periurbanos. Se utilizan 11 especies nativas, aptas para el callejón interandino, y se evita la siembra de especies introducidas que afectan el suelo y el equilibrio ambiental.

Además, cada árbol es geolocalizado en una plataforma avalada por el Ministerio del Ambiente, lo que permite conocer su ubicación, especie y estado. “El árbol que tú siembras está registrado. Sabes dónde está y cómo crece. Eso genera corresponsabilidad”, explicó Ponce.

El proceso incluye preparación del suelo, abono, uso de hidrogel para retener humedad y visitas trimestrales para mantenimiento. “No es nada mágico, es hacer las cosas bien. Si no se prepara la tierra, la planta muere y no logramos nada”, puntualizó.

Reciclaje y economía circular

La Siembratón se articula con la Reciclatón, una iniciativa que promueve la separación de residuos y la economía circular desde los centros educativos. Los estudiantes recolectan plástico, papel, cartón y residuos tecnológicos, con aliados estratégicos que garantizan su correcta gestión.

“Cuando tú separas los residuos, ayudas directamente a las recicladoras de base, que en Ecuador son más de 25.000, en su mayoría mujeres jefas de hogar. Para unas personas es basura, para otras es sustento”, enfatizó Ponce.

Este componente social refuerza el enfoque integral del proyecto, que vincula ambiente, educación y bienestar comunitario.

El HUB ODS y la acción colectiva

Durante la jornada se presentará oficialmente el HUB ODS, concebido como un “puente hacia la sostenibilidad” que conecta iniciativas de educación, reforestación, reciclaje y participación ciudadana. Actualmente, el proyecto articula a más de 60 organizaciones, entre ellas ministerios, prefecturas, municipios, empresas privadas y colectivos ciudadanos.

“Esto no tiene bandera política. Recuperar la naturaleza es una responsabilidad colectiva”, subrayó Ponce, al destacar la participación del Ministerio del Ambiente, el Ministerio de Educación, el CONGOPE y gobiernos locales.

Una ciudad más verde y resiliente

Más allá del impacto ambiental, la reforestación urbana tiene beneficios directos en la calidad de vida. Estudios internacionales muestran que las ciudades verdes reducen el estrés, mejoran la salud de la población y ayudan a mitigar el aumento de temperaturas.

“Ciudades como Medellín han logrado bajar hasta 2,5 grados centígrados con corredores verdes. Quito puede avanzar en esa línea”, señaló Ponce.

Educación que se convierte en acción

La Siembratón 8.0 se proyecta como un evento simbólico y operativo, pero, sobre todo, como un llamado a la acción. “Para mí, sembrar un árbol es sembrar vida. Es lo más grande que puede hacer un ser humano”, afirmó Ponce, al recordar que su vínculo con la naturaleza nació en la infancia.

Este 27 de enero, en el Parque Bicentenario, la educación ambiental dejará de ser un discurso para convertirse en práctica cotidiana. Una práctica que crece con cada árbol, con cada estudiante y con cada decisión responsable, y que apunta a construir un país más verde, consciente y sostenible.

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