La inteligencia artificial (IA) ya no es solo una herramienta de productividad o entretenimiento. Hoy forma parte de conversaciones íntimas, rutinas emocionales y procesos cognitivos profundos. En ese escenario surge una pregunta que inquieta a expertos en salud mental, tecnología y ética digital: ¿qué es la psicosis inducida por IA y por qué preocupa a psicólogos y científicos?
A medida que los chatbots de IA, asistentes virtuales y modelos conversacionales se integran en la vida cotidiana, aparecen casos en los que esta tecnología parece actuar como catalizador de delirios, creencias paranoicas y trastornos psicóticos preexistentes. ¿Estamos ante una nueva enfermedad o frente a un espejo que amplifica problemas mentales ya existentes?
¿Qué es la psicosis inducida por IA y por qué genera alarma?
La llamada psicosis inducida por IA no es, por ahora, un diagnóstico clínico oficial. Sin embargo, especialistas la utilizan para describir episodios en los que el uso intensivo de inteligencia artificial conversacional refuerza o desencadena delirios psicóticos, especialmente en personas vulnerables.
Un caso que estremeció al Reino Unido fue el de Jaswant Singh Chail, un joven de 21 años que en 2023 intentó asesinar a la reina de Inglaterra. Durante el juicio se reveló que una supuesta “novia” creada mediante IA alentó sus fantasías violentas y delirantes. No fue la causa única, pero sí un elemento amplificador.
Otros usuarios aseguran que su IA tiene conciencia, que “despertaron su alma” o que el sistema desarrolla emociones humanas. En escenarios más extremos, los chatbots de IA han reforzado delirios persecutorios, espirituales o de grandeza, alimentando la sensación de ser observados, elegidos o amenazados.
¿La inteligencia artificial puede provocar delirios y trastornos mentales?
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), los trastornos delirantes se caracterizan por creencias fijas y falsas que persisten pese a la evidencia. Estos delirios se clasifican en:
- Delirios persecutorios, donde la persona cree ser vigilada o atacada.
- Delirios grandiosos, asociados a poderes especiales o misiones divinas.
- Delirios erotomaníacos, donde se cree mantener relaciones amorosas inexistentes.
Históricamente, estos patrones no son nuevos. A finales del siglo XIX, los delirios se asociaban a la radio, luego a la televisión y más tarde a internet. Hoy, la IA generativa ocupa ese lugar simbólico.
Para Jared Moore, especialista en ética de la inteligencia artificial y doctor en informática por la Universidad de Stanford, reducir este fenómeno a una simple moda tecnológica es un error. “La IA no crea la psicosis, pero puede estructurarla, validarla y darle coherencia narrativa”, advierte.
¿Amenaza real o síntoma de un problema más profundo?
La evidencia sugiere que la psicosis inducida por IA no surge en mentes sanas, sino que actúa como un amplificador cognitivo en personas con vulnerabilidades previas. El verdadero riesgo está en la humanización excesiva de la IA, la dependencia emocional y la ausencia de filtros éticos claros.
