La guerra contra el crimen organizado en el Puerto Principal ha dado también un giro tecnológico. Bajo la nueva Estrategia 3D (Debilitar, Desorganizar y Desarticular), la Policía Nacional del Ecuador ejecutó el operativo Apolo 3, una ofensiva que dependió de la fuerza táctica, y de la inteligencia recolectada mediante códigos QR de proximidad comunitaria.
El resultado: 25 detenidos y el debilitamiento de cinco de las bandas más peligrosas del país.
El operativo Apolo 3, ejecutado entre la tarde de ayer y la madrugada de hoy, se concentró en los sectores más críticos del Distrito Metropolitano.
A diferencia de operativos tradicionales, Apolo 3 se nutrió de datos recolectados en tiempo real. Según el GraS. Pablo Dávila Maldonado, Comandante General de la Policía, la implementación de estos códigos ha permitido a la ciudadanía denunciar de forma segura y directa, marcando la diferencia en delitos como el secuestro y la extorsión.

Zonas intervenidas
La geografía del operativo fue quirúrgica. Las incursiones se concentraron en los ejes más críticos de la Zona 8, abarcando desde la complejidad del distrito Nueva Prosperina —sector priorizado por su conflictividad— hasta los nodos logísticos del Distrito Sur y Los Esteros.
El despliegue se extendió simultáneamente hacia Florida y Pascuales, zonas donde la inteligencia, apoyada en reportes digitales, identificó centros de acopio de mercadería robada y escondites de armamento pesado.
Estructuras criminales afectadas
La operación logró vulnerar los nodos operativos de cinco de las organizaciones más peligrosas del país, vinculadas a delitos de alto impacto como el sicariato, la extorsión y el tráfico de armas:
- Latin Kings
- Chone Killers
- Tiguerones Fénix
- Lagartos
- Águilas
Resultados: El “Apolo 3” en cifras
El balance final incluye la desarticulación de células vinculadas al sicariato y tráfico de armas:
El éxito operativo de Apolo 3 se traduce en un contundente balance que puso fuera de circulación a 25 individuos de alta peligrosidad, entre los que destacan Willian F., requerido por la justicia peruana por asesinato, y Javier G., vinculado al homicidio de un servidor policial en Guayaquil.
Este golpe a la delincuencia organizada permitió además la incautación de un arsenal compuesto por 11 armas de fuego —incluyendo dos fusiles de alto alcance—, 87 cartuchos y un arma traumática, desarmando así la capacidad de fuego de las bandas locales.
En el ámbito logístico, la Policía Nacional recuperó 11 motocicletas y siete vehículos, destacando la retención de un automotor en el distrito Pascuales que transportaba mercadería robada valorada en USD 83.000; finalmente, el decomiso de 42 terminales móviles abre una nueva fase de inteligencia digital, pues estos dispositivos serán analizados para rastrear y desarticular las redes de extorsión que operaban en los sectores intervenidos.
