En medio de una creciente tensión geopolítica entre Estados Unidos y Europa, influencers de Groenlandia encendieron las redes sociales con una serie de videos virales que mezclan burla, crítica social y coyuntura internacional. Las publicaciones, difundidas principalmente en TikTok e Instagram, muestran a jóvenes groenlandeses imitando de forma satírica el comportamiento de personas afectadas por el consumo de fentanilo en Estados Unidos, dejando claro un mensaje: no queremos ser como ustedes.
Los videos muestran a los participantes caminando semiagachados, con la columna encorvada, la cabeza colgando y los brazos extendidos hacia el suelo, una postura que se ha vuelto viralmente asociada a los efectos visibles del fentanilo, la droga sintética que mantiene a EE. UU. en una de sus peores crisis de salud pública. El mensaje que acompaña las imágenes es tan directo como provocador: “Llevando la cultura estadounidense a Groenlandia”.

¿Por qué Estados Unidos quiere Groenlandia y qué hay detrás de su valor estratégico?
La burla no surge en el vacío. Groenlandia, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca, ha estado en la mira de Estados Unidos desde hace décadas, pero el interés se intensificó durante la presidencia de Donald Trump, quien en 2019 planteó abiertamente la posibilidad de comprar la isla.
El motivo es claro: control geopolítico del Ártico, acceso a recursos naturales estratégicos, rutas marítimas emergentes por el deshielo polar y una posición clave frente a Rusia y China. Aunque la propuesta fue rechazada, la insistencia estadounidense es vista por muchos groenlandeses como una forma de neocolonialismo moderno, lo que explica el tono crítico y sarcástico de los videos virales.
¿Cómo el fentanilo se convirtió en un símbolo de decadencia social en EE. UU.?
El fentanilo es una droga opioide sintética responsable de decenas de miles de muertes al año en Estados Unidos. Su impacto ha trascendido lo sanitario para convertirse en un símbolo visual de crisis social, pobreza urbana y abandono estatal. Las imágenes de personas consumiendo en plena vía pública han recorrido el mundo y ahora son utilizadas como lenguaje de protesta digital.
Para los influencers de Groenlandia, esta crisis representa lo que no quieren importar junto con la influencia estadounidense: adicción, violencia, desigualdad y deterioro social.
