Los audios recuperados de la caja negra del tren Iryo, implicado en el accidente de Adamuz, Córdoba, muestran el caos en los primeros segundos tras el descarrilamiento.

El maquinista comunicó inicialmente un “enganchón a la altura de Adamuz”, sin percatarse de la colisión con el tren Alvia, lo que evidencia la confusión inicial y la magnitud inesperada del siniestro.
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Activación del freno de emergencia y medidas inmediatas
Durante la primera comunicación, el centro de mando solicitó bajar los pantógrafos, pero el conductor indicó que el tren estaba “bloqueado”. De fondo se escucha la megafonía confirmando la activación del freno de emergencia.
Segundos después, en un segundo audio, el maquinista alertó: “Comunicarles que es un descarrilamiento. Estoy invadiendo la vía contigua”, y pidió evaluar los daños del convoy.
Solicitud de ayuda y confusión en el centro de mando
En una tercera comunicación, el conductor solicitó la interrupción urgente del tráfico y la presencia de bomberos y ambulancias.

Sorprendentemente, desde el centro de mando respondieron que “no hay ningún tren llegando”, lo que evidencia la falta de información en los primeros momentos. Estas grabaciones son clave para la investigación que realiza la Guardia Civil y la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).
Según la transcripción de los audios, el maquinista no mencionó al tren Alvia. Esto indica que conocía el descarrilamiento de su propio tren, pero no el alcance completo del accidente. Los expertos señalan que las causas podrían ser múltiples y no atribuibles a un único fallo.
