La familia de una policía de 21 años, con apenas 10 meses en la institución, denunció un presunto abuso sexual que habría sido cometido por un coronel de la Policía Nacional, comandante del distrito Calderón, en el norte de Quito.
El hecho habría ocurrido el 4 de enero de 2026, al interior de una oficina del distrito policial, según relató Valeria Mendoza, hermana de la víctima, en una entrevista con Metro Ecuador.
“La llamó a una reunión y la llevó a una oficina privada”
De acuerdo con el testimonio, el coronel habría citado a la joven policía con el argumento de conversar sobre cambios laborales. Posteriormente, le habría sugerido trasladarse a una oficina privada, supuestamente para evitar comentarios del resto del personal.
Una vez a solas, el alto oficial habría intentado besarla, sujetándola con fuerza del rostro y del cuello, pese a que la joven le pidió reiteradamente que se detuviera.
“Mi hermana gritó que no, estaba asustada. Él la sujetó del cuello, de la cara, e intentó besarla. Hubo contacto forzado”, relató Valeria Mendoza.
Según la versión familiar, la joven logró salir del lugar llorando y en estado de shock, situación que fue advertida por sus compañeras del dormitorio policial, quienes incluso tomaron fotografías de su estado emocional tras lo ocurrido.
Denuncia y presuntas intimidaciones posteriores
La familia asegura que la agente presentó la denuncia ante la Fiscalía al día siguiente, motivada por el temor de que el presunto agresor continuara con este tipo de conductas, considerando la diferencia de rango jerárquico.
Además, denuncian que tras la denuncia se habrían producido presuntas intimidaciones, llamadas constantes y mensajes para que la joven retire la acusación. Estas acciones no solo habrían provenido del coronel, sino también de familiares del oficial, incluida su esposa.
“Le decían que retire la denuncia, que no deje que esto se haga más grande”, afirmó la hermana.
Según el testimonio, incluso se habría ofrecido cubrir gastos psicológicos a cambio de desistir del proceso legal, propuesta que fue rechazada por la familia.
Evidencias y afectación psicológica
La familia asegura contar con fotografías, videos y una grabación en la que el coronel admitiría el hecho y pediría disculpas, material que habría sido entregado a las autoridades como parte del proceso.
También señalan que la joven policía presenta afectaciones psicológicas, miedo constante, episodios de llanto y dificultad para alimentarse, por lo que ya fue sometida a exámenes psicológicos y de Medicina Legal, como parte de la investigación fiscal.
Piden que no se acepte una baja voluntaria
La familia expresó su preocupación ante la posibilidad de que el oficial solicite la baja voluntaria, lo que —según afirman— podría derivar en un encubrimiento del caso.
“Si aceptan la baja, estarían tapando lo que pasó. Nosotros pedimos que se investigue y que no quede en la impunidad”, sostuvo Valeria Mendoza.
Asimismo, hicieron un llamado al Ministro del Interior y al Comandante General de la Policía para que se garantice una investigación transparente y se proteja a la presunta víctima.
Investigación en curso
La familia indicó que el caso ya se encuentra en conocimiento de la Fiscalía, que habría iniciado las diligencias correspondientes. Hasta el momento, la Policía Nacional no ha emitido un pronunciamiento oficial sobre esta denuncia.
