La masacre ocurrida en la exclusiva isla Mocolí, donde fue asesinado Stalin Olivero Vargas, alias ‘Marino’, cabecilla de la banda criminal Los Lagartos, sigue generando repercusiones.
En redes sociales comenzaron a circular videos y fotografías en los que aparecen personas del entorno público presuntamente vinculadas al círculo cercano del fallecido, lo que ha provocado una ola de especulaciones y acusaciones.
Entre los nombres mencionados figura la supuesta prometida de alias ‘Marino’ y varias influencers que exhiben en sus plataformas digitales un estilo de vida marcado por lujos, viajes y ostentación.
La controversia escaló cuando se difundió un video —sin fecha ni contexto verificado— en el que aparece la asambleísta Rosa Torres, del movimiento oficialista ADN, junto a la presunta pareja de alias ‘Marino’ y otras influencers.
Rosa Torres niega cualquier vínculo:
Este lunes 12 de enero, la legisladora salió al frente para rechazar de forma categórica cualquier relación con personas vinculadas al crimen organizado.
Torres aseguró que no conoce a quienes aparecen en el video y que se trata de imágenes antiguas difundidas fuera de contexto con fines políticos.
“Realmente no quiero ahondar en el tema. Es lamentable cómo infundan y ponen falsas acusaciones”, declaró a la prensa.
Según la asambleísta, la difusión del video coincide estratégicamente con el debate de reformas profundas al sistema de justicia, lo que, a su criterio, evidencia un trasfondo político.
“No es un video actual. No es coincidencia que se publique justo cuando vamos a tratar reformas que buscan controlar a jueces corruptos”, sostuvo.
“Aparecer en una foto no implica relación”
Torres fue enfática al señalar que aparecer en una imagen no significa mantener vínculos ilícitos. “Si uno aparece en una foto, eso no implica ninguna concertación ni relación con actividades ilegales”, afirmó.
Finalmente, la asambleísta retó a sus acusadores a presentar pruebas. “Exhorto a que muestren evidencias. Yo estoy aquí por convicción, no por necesidad”, concluyó, en medio de un clima político cada vez más tensionado tras el crimen en Mocolí.
