La muerte de un guardia de seguridad en Quito ha generado preocupación y cuestionamientos luego de informarse que el arma y el chaleco antibalas que utilizaba no cumplían con las condiciones mínimas de seguridad para desempeñar su trabajo.
El guardia de seguridad perdió la vida durante un intento de robo registrado en una cafetería ubicada en el sector de La Finlandia, en el norte de Quito. De acuerdo con los primeros reportes, varios delincuentes intentaron asaltar el establecimiento y, durante el hecho violento, el trabajador fue atacado mientras cumplía sus funciones de protección.
La alerta surgió tras conocerse que la pistola que portaba el guardia no funcionaba desde octubre de 2025. Esta situación fue confirmada posteriormente por la concejala de Quito, Analía Ledesma, en una entrevista con FM Mundo, donde señaló que el arma asignada al trabajador no estaba operativa.
Chaleco antibalas no cumplía estándares de protección
Las irregularidades no se limitaron al arma de fuego. Un compañero de trabajo del guardia fallecido aseguró a los medios que el chaleco antibalas que utilizaba no contaba con las protecciones necesarias.
Esta versión fue respaldada por la concejala Ledesma, quien denunció que el equipo no cumpliría con los estándares de seguridad exigidos para este tipo de funciones.
Familiares expresan su indignación
La hermana del guardia fallecido, en declaraciones a Televistazo, expresó su indignación al conocer las condiciones en las que trabajaba su familiar. “Ahora comprendemos por qué salía solo con gas pimienta”, dijo, al confirmar que el arma asignada no funcionaba correctamente.
Sus declaraciones evidencian la precariedad del equipamiento con el que el guardia enfrentaba situaciones de alto riesgo, lo que ha intensificado el debate sobre las condiciones laborales de los trabajadores de seguridad privada.
