El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes 6 de enero de 2026 que el gobierno interino de Venezuela entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, y que los ingresos generados por la venta serán “controlados” por su administración.
A través de su plataforma Truth Social, Trump publicó que las autoridades provisionales en Venezuela transferirán entre 30 y 50 millones de barriles de crudo de alta calidad al mercado estadounidense a precio de mercado, y que él supervisará el uso de esos fondos para que beneficien tanto a los venezolanos como a los estadounidenses.
“Este petróleo se venderá a su precio de mercado, y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos (...), para garantizar que se use en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos”, escribió Trump.
Este anuncio se produce en el marco de una crisis política en Venezuela tras una operación militar estadounidense que culminó con la captura del expresidente Nicolás Maduro y de su esposa, lo que ha generado tensiones diplomáticas y reconfiguraciones en el liderazgo del país vecino.
Respuesta de la presidenta interina de Venezuela
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró también este 6 de enero que dirige el país sin influencia externa, en respuesta a las declaraciones de Trump.
Rodríguez, quien fue vicepresidenta de Maduro antes de su captura, fue investida oficialmente con el apoyo de las fuerzas armadas y el respaldo de las instituciones venezolanas.
Durante una reunión con su equipo económico, transmitida por la televisión estatal, Rodríguez afirmó que el gobierno venezolano está al mando y que no hay ningún “agente externo” que dirija la nación.
Disputa política y advertencias
Trump también ha enfatizado que si Delcy Rodríguez no cumple con lo que él considera “correcto”, podría enfrentar consecuencias más severas que las de Maduro.
Aunque inicialmente sugirió mantenerla en el poder, el mandatario estadounidense ha puesto condiciones claras para la cooperación entre ambos gobiernos.
La polémica ha generado reacciones dentro y fuera de Venezuela, con líderes opositores y aliados regionales observando de cerca cómo evolucionan las decisiones sobre recursos estratégicos como el petróleo y el futuro político del país.
