Durante años, Alice Rickard luchó por recuperar su peso después del embarazo sin éxito. Probó dietas temporales, entrenamientos inconsistentes y, entre el cansancio propio de la maternidad, veía cómo los kilos regresaban una y otra vez.
Su historia se volvió viral cuando decidió probar ChatGPT como una herramienta de apoyo constante, utilizándolo para reorganizar sus hábitos y lograr una pérdida de peso sostenible.
Madre de gemelos y residente en Londres, Rickard enfrentaba una fuerte dependencia a la Coca-Cola Zero y hábitos alimenticios difíciles de controlar. Incluso llegó a considerar tratamientos médicos, pero nada había funcionado hasta que incorporó la inteligencia artificial en su rutina diaria.
Alice Rickard empezó a usar la inteligencia artificial de una manera diferente: no solo para buscar información, sino también como un espacio donde canalizar sus frustraciones y controlar impulsos diarios. Contó que estas interacciones le permitían tomar decisiones más reflexivas en momentos clave de su rutina.
Uno de los cambios más significativos fue eliminar por completo las bebidas gaseosas de su dieta. Más adelante, diseñó un avatar personalizado dentro de ChatGPT, al que llamó “Dana”, con el objetivo de ayudarla a mantenerse enfocada, planificar sus comidas, calcular macronutrientes y ajustar sus entrenamientos sin sentirse desanimada si se desviaba del plan.
Además, Rickard recurre a la inteligencia artificial para planificar sus comidas según lo que tiene en casa, elegir opciones más saludables cuando come fuera y llevar un registro diario de su progreso físico.
Gracias a este enfoque, asegura haber perdido entre 14 y 19 kilos, pero subraya que su mayor logro ha sido recuperar fuerza, energía y confianza en sí misma. Tras compartir su historia, las redes sociales se llenaron de comentarios que respaldaban su experiencia y destacaban que la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil y práctica en la vida cotidiana.
