La violencia cerró el año en Guayaquil con una tragedia que ha sacudido al ámbito universitario y cultural del país. Víctor Hugo Estrada Jara, docente universitario y cineasta ecuatoriano, murió la noche del 31 de diciembre de 2025 tras ser impactado por una bala perdida mientras caminaba con su familia para comprar un monigote de Fin de Año. Tenía 36 años.
El crimen ocurrió en el sector suroeste de la ciudad, una zona que registró un ataque armado en el que, según las primeras versiones, Estrada no era el objetivo.
La noticia generó conmoción inmediata entre familiares, amigos, colegas y estudiantes, y reavivó el debate sobre la inseguridad que atraviesa Ecuador.
Cómo ocurrió el ataque armado
De acuerdo con testigos y allegados a la víctima, varios hombres armados abrieron fuego en el sector por causas que aún no han sido esclarecidas.
Víctor Estrada se encontraba de paso junto a su padre y sus sobrinos cuando uno de los proyectiles lo alcanzó en la cabeza de forma accidental.
Pese a la gravedad del hecho, hasta el momento las autoridades no han informado sobre personas detenidas ni han confirmado el móvil del ataque. El caso sigue bajo investigación, mientras la familia exige respuestas y justicia.
Quién era Víctor Hugo Estrada
Víctor Estrada era docente de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (ESPOL), donde impulsó proyectos de cine, animación y producción audiovisual. Su nombre era especialmente reconocido en el ámbito del stop motion, técnica que promovía con pasión entre sus estudiantes.
En 2024, su talento trascendió fronteras al convertirse en finalista del concurso internacional CineSpace, organizado por la NASA, con su cortometraje El Transbordador Espacial. En ese trabajo, Estrada plasmó un sueño de infancia: convertirse en astronauta, una aspiración que canalizó a través del cine y la animación.
A lo largo de su carrera desempeñó múltiples roles en producciones audiovisuales y teatrales, desde guionista y animador hasta director, productor y escenógrafo, consolidándose como un creador integral.
Un legado académico y creativo
Dentro de la ESPOL, Estrada fue el creador del Motion Lab de la Facultad de Arte, Diseño y Comunicación Audiovisual.
Este laboratorio se convirtió en un espacio clave para que jóvenes desarrollaran proyectos de animación tradicional y exploraran técnicas audiovisuales innovadoras.
Además, fundó su propio estudio de animación, Stopmonautas, una iniciativa nacida de su pasión por el cine, el espacio y el stop motion. Para muchos estudiantes, Víctor Estrada fue más que un profesor: fue un mentor que impulsó sueños y abrió caminos creativos.
Reacciones y despedidas tras su muerte
Las muestras de pesar no se hicieron esperar. Familiares y amigos lo recordaron como un profesional comprometido, creativo y profundamente dedicado a la formación de nuevas generaciones. Su exprofesor Marcelo Báez le dedicó un emotivo texto, en el que evocó su curiosidad constante y su fascinación por el cine desde los primeros años de estudio.
La ESPOL también emitió un comunicado oficial en el que destacó su aporte académico y lamentó la pérdida de un docente con gran proyección. La muerte de Víctor Hugo Estrada no solo deja un vacío humano, sino que se suma a la lista de víctimas de una violencia que sigue cobrando vidas inocentes en Ecuador.
