Desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, siguió en tiempo real la operación militar que culminó con la captura del gobernante venezolano Nicolás Maduro.
El mandatario calificó el operativo como “un show televisivo” y aseguró que no permitirá que ningún integrante del régimen chavista asuma el poder en Venezuela tras la detención.
Trump confirmó que Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron capturados por fuerzas militares estadounidenses durante una acción ejecutada de madrugada en territorio venezolano.

El anuncio tomó por sorpresa a la comunidad internacional y generó reacciones inmediatas tanto dentro como fuera de Estados Unidos.
Maduro será juzgado en Nueva York
El presidente estadounidense señaló que Maduro y Flores enfrentarán a la justicia federal en Nueva York, donde ambos fueron acusados en 2020 por delitos de narcotráfico, terrorismo, conspiración criminal y tráfico de armas.
Según explicó, los detenidos fueron trasladados inicialmente al buque estadounidense militar Iwo Jima, desplegado en aguas del Caribe, antes de ser llevados a suelo estadounidense.
Trump sostuvo que el proceso judicial seguirá su curso y recalcó que su administración actuó para impedir que el régimen continúe operando desde el poder. “Fueron acusados en Nueva York y allí responderán ante la ley”, afirmó en declaraciones televisivas.
El Congreso fue notificado después del ataque
La operación también abrió una fuerte controversia política en Washington. De acuerdo con información difundida por CNN, la Casa Blanca notificó al Congreso solo después de que el operativo ya estaba en marcha, rompiendo con los protocolos habituales seguidos por administraciones anteriores.
Varios senadores y congresistas, incluidos miembros de los comités de Defensa, afirmaron haberse enterado del ataque tras el anuncio público de Trump.
El senador republicano Mike Lee indicó que el secretario de Estado, Marco Rubio, le confirmó que Maduro había sido arrestado para enfrentar cargos penales en Estados Unidos.
Lee defendió la legalidad de la acción bajo la facultad presidencial de proteger a ciudadanos estadounidenses frente a amenazas inminentes, aunque reconoció que la declaración formal de guerra es una atribución exclusiva del Congreso.
Duras críticas desde el Partido Demócrata
La respuesta demócrata no se hizo esperar. Legisladores de ese bloque calificaron la operación como ilegal y peligrosa.
El senador Rubén Gallego aseguró que Estados Unidos pasó de ser un referente global a actuar como un agresor internacional, cuestionando la falta de justificación para una acción militar de esta magnitud.
Por su parte, el representante Jim McGovern denunció que Trump ordenó un ataque sin autorización del Congreso y en contra de la voluntad de la mayoría de los estadounidenses.
También criticó que se destinen recursos ilimitados para acciones bélicas mientras persisten carencias internas en salud y bienestar social.
Un despliegue militar sin precedentes recientes
Fuentes citadas por Fox News señalaron que la operación incluyó un amplio despliegue de helicópteros Chinook y unidades de fuerzas especiales, que habrían extraído a Maduro por vía aérea.
El operativo habría sido aprobado por Trump días antes y ejecutado con máxima confidencialidad.
El episodio marca un punto de inflexión en la crisis venezolana y en la política exterior estadounidense.
