El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró la mañana de este jueves que su Administración asumirá el control político de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Desde su residencia en Mar-a-Lago, el mandatario afirmó que un equipo de alto nivel del Gobierno estadounidense será el encargado de liderar el país durante una etapa de transición.
“Por un período de tiempo, las personas que están detrás de mí gobernarán Venezuela”, declaró Trump en una rueda de prensa junto a figuras clave de su gabinete de seguridad, entre ellos el secretario de Estado, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe.
Equipo de seguridad liderará la transición política
Trump explicó que este grupo trabajará directamente en territorio venezolano con el objetivo de garantizar el fin del chavismo y establecer lo que calificó como una “transición apropiada”. Señaló que la presencia estadounidense se mantendrá hasta asegurar un nuevo rumbo político estable.
Según el mandatario, Marco Rubio ya inició contactos con la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, para coordinar los primeros pasos del proceso.
“Marco está trabajando directamente con Delcy Rodríguez. Ella está dispuesta a colaborar para hacer Venezuela grande de nuevo”, afirmó.
Durante la comparecencia, Trump evitó definir con claridad quién asumirá formalmente el poder en Venezuela.
Indicó que, al haber sido designada por Maduro, Rodríguez sería ahora la presidenta interina, aunque dejó abierta la estructura del nuevo esquema político. Llamó la atención la ausencia de referencias a la líder opositora María Corina Machado como posible interlocutora.
“Vamos a rescatar a Venezuela”, dice Trump
El presidente estadounidense utilizó un tono contundente al referirse a la situación del país sudamericano. “Vamos a gobernar Venezuela; vamos a rescatarla. Es un país muerto”, expresó, asegurando que su Administración impulsará una recuperación acelerada.
“La vamos a poner en esteroides”, concluyó.
Las declaraciones marcan un giro histórico en la política regional y anticipan un periodo de alta tensión diplomática en América Latina.
