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Lo que reveló el perfil psicológico del asesino de dos niños, de 4 y 9 años, en Quito

El peritaje reveló que Luis Alonso C. Q. no siente culpa ni remordimiento, tiene escaso control de sus impulsos y fingió empatía durante las audiencias. Fue sentenciado a 25 años de prisión.

Lo que reveló el perfil psicológico del asesino de dos niños, de 4 y 9 años, en Quito
Lo que reveló el perfil psicológico del asesino de dos niños, de 4 y 9 años, en Quito. Imagen referencial

Un perfil criminológico detalló la mente detrás del crimen que estremeció a Guayllabamba. Luis Alonso C. Q., condenado a 25 años de prisión por el asesinato de dos hermanos de 4 y 9 años, fue calificado por peritos como un “violador furioso”: un agresor sin remordimiento, con conducta depredadora y manipulación emocional.

Un crimen que reveló un perfil peligroso

El Tribunal de Garantías Penales impuso una condena de 25 años de prisión a Luis Alonso C. Q., tras hallarlo culpable del asesinato de dos hermanos, un niño y una niña, cuyos cuerpos fueron encontrados dentro de sacos de yute en una quebrada del barrio Chaquibamba, parroquia de Guayllabamba, al norte de Quito.

Durante la audiencia de juicio, la Fiscalía General del Estado presentó pruebas periciales y testimonios técnicos que permitieron no solo demostrar la responsabilidad del acusado, sino también descifrar su estructura psicológica y modus operandi.

El informe presentado por el perito en perfilamiento criminal fue clave: concluyó que el sentenciado reúne las características de un “violador furioso”, una categoría criminológica que describe a sujetos con niveles extremos de violencia sexual y emocional, que no experimentan culpa ni empatía hacia sus víctimas.


La mente detrás del crimen

El perfil criminológico reveló que Luis Alonso C. Q. planificó el acercamiento a los niños, usando estrategias de manipulación emocional: les ofrecía regalos y frutas para generar confianza antes de agredirlos.La autopsia psicológica practicada a las víctimas confirmó esa hipótesis: el procesado actuó con premeditación, en un entorno que conocía y que estaba cerca de su vivienda.

En el domicilio del agresor, los peritos encontraron binchas de cabello pertenecientes a la niña de 9 años, reforzando la conexión directa entre el lugar del crimen y el victimario.

El informe psicológico también destacó la ausencia total de empatía, la necesidad de control y la violencia sexual como forma de poder.Según la evaluación, el procesado no mostró signos de arrepentimiento, ni durante el proceso judicial ni en los interrogatorios iniciales, lo que coincide con el perfil de agresores sádico-narcisistas que disfrutan del sufrimiento de sus víctimas.

Pericia y prueba técnica: claves de la condena

La Fiscal del caso sostuvo la acusación basándose en prueba indiciaria, testimonios familiares y peritajes técnicos.El tío político de las víctimas declaró que, horas antes del hallazgo de los cuerpos, vio a Luis Alonso C. Q. salir de la quebrada con la ropa embarrada de lodo, lo que reforzó el relato pericial de la escena del crimen.

La escena, ubicada cerca de su vivienda, fue descrita por los agentes como un entorno de oportunidad criminal: solitario, de fácil acceso y sin vigilancia.Los cuerpos de los niños presentaban signos de golpes y abuso sexual, según la autopsia médico-legal.

Justicia tras 15 años del crimen

El asesinato de los dos hermanos ocurrió el 30 de agosto de 2010 y marcó a la comunidad de Guayllabamba.Después de años de investigación y análisis técnico, la Fiscalía logró la sentencia condenatoria, sustentada en pericias psicológicas, autopsias forenses y testimonios familiares.

El caso fue juzgado bajo el artículo 450 del antiguo Código Penal, numerales 1, 4 y 9, que tipifican el delito de asesinato con agravantes de ensañamiento, abuso sexual y minoría de edad.

Autor directo del crimen

Luis Alonso C. Q. fue declarado culpable como autor directo y deberá cumplir 25 años de prisión. La sentencia también ordena reparación integral a la familia de las víctimas.

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