En su esperada cumbre en Anchorage, Alaska, entre el presidente ruso Vladimir Putin y el exmandatario estadounidense Donald Trump, una apretón de manos inicial captó la atención del mundo.
La imagen muestra un intercambio formal, acompañado por un imponente despliegue militar —como jets F-22 y un B-2 Stealth sobrevolando— todo enmarcado en una plataforma con un alfombra roja y la inscripción “ALASKA 2025”.
¿Qué revela este apretón de manos según los analistas?
Expertos en lenguaje corporal han sostenido que este tipo de gesto revela mensajes de estatus y liderazgo. En encuentros anteriores entre ambos, se observó que Putin suele inclinar su mano con la palma hacia abajo —una señal inconsciente de dominio físico—, mientras que Trump ofrece su palma hacia arriba, lo cual indica una posición más reactiva o de sumisión simbólica.
En algunos análisis emblemáticos, se señala que Trump tiende a ocupar el espacio del otro y prolongar la mano estratégicamente, como una maniobra para afirmar control.
Dado su contexto actual, con Rusia en guerra y Estados Unidos buscando un alto al fuego, el apretón de manos funcionó como un preludio visual al debate de poder y negociación diplomática, donde cada gesto comunica más que las palabras.
¿Qué simboliza este saludo en el marco de la cumbre?
Más allá del gesto, la escena refuerza lo que las noticias recientes subrayan: esta cita no fue un uno a uno relajado, sino un encuentro calculado con altas apuestas geopolíticas. La agenda incluye un posible alto al fuego en Ucrania y conversaciones sobre sanciones, seguridad y economía.
En resumen, ese apretón inaugural refleja una dinámica de control mutable: mientras Putin exhibe cierta estabilidad y confianza tácita, Trump parece adoptar una postura más cautelosa. En esta cumbre, el símbolo —la mano que gobierna, se resiste o se acomoda— anticipa el tono de las negociaciones.
